Mi primer amor…

0

“Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor”.

– Antoine de Saint Exupéry.

Todos hemos caído rendidos ante la magia del primer amor. Imposible olvidar aquel sentimiento de inocencia, el cual creías que sería eterno. Ni las mil emociones que invadían tu ser, al tener cerca a esa persona que rodaba  por tu mente todo el día. Tampoco las locuras, producto de tu ingenuidad, que hiciste por él o ella. Sí, en este momento te vino un nombre a la mente y acabas de recordar viejos tiempos a su lado.

El primer amor, no siempre es la pareja con la que dio inicio nuestro historial de relaciones sentimentales, tampoco aquel enamoramiento de la adolescencia que te produjo ensoñaciones melosas y hasta ridículas. No, el primer amor, es ese sentimiento intenso que te llega hasta lo más profundo, que te atrapa en un torbellino de emociones, elevándote a un paraíso de pasiones hasta el momento desconocidas. Es el descubriendo de un amor que no sabes que podías llegar a sentir. Todo es nuevo y maravilloso, hasta la ilusión de permanecer toda una vida junto a alguien. Concibes a esa persona como única, especial y llena de virtudes.

Pero el primer amor viene acompañado de la primera gran decepción amorosa, del desengaño de aquel ser que concebías como perfecto, de lágrimas de amargura y sufrimiento. El dolor que sentimos en tan intenso como el cariño que llegamos a albergar por ese ser encantador que nos derretía con su sonrisa y hacía sudar nuestras manos al tacto con las suyas.

El olvido se torna largo y algunas veces, simplemente no llegamos a olvidar, pero sí a superar, el afecto cambia para sólo convertirse en un recuerdo de largas caminatas, románticos atardeceres, besos y caricias que guardamos celosamente en nuestra memoria. Cada vez que estos bellos momentos, se asoman por nuestra mente, llevándonos por la senda de las dulces memorias de aquel amor que nos llevó al cielo por primera vez, sonreímos en secreto, sintiéndonos nostálgicos por aquello que llegamos a sentir y nos hizo tan felices.

No es que al primer amor se le quiera más, simplemente es más vehemente porque en él reside la magia de descubrir algo nuevo y fascinante, una pasión inexplorada y completamente irracional, una veneración por alguien más allá de nuestro entorno fraternal. Es tan extraordinario ese sentimiento, que llegamos a ignorar que algún día puede terminar, ahí radica lo maravilloso: el creer que es eterno. Por otro lado, los demás afectos que surgen después de la tormenta que ocasionó el amor, vienen acompañados de un arcoíris y algunas veces días nublados, no es que sean mejores, simplemente ya no amamos con esa tierna inocencia de aquel delirio amoroso, nos convertimos en seres precavidos y hasta temerosos de las consecuencias que conlleva el enamorarnos nuevamente; volviéndose amores más adultos, más conscientes, más apegados a la realidad.

Relaciones amorosas llegaremos a tener muchas, unas nos van a marcar y otras simplemente quedaran en el olvido, pero hay una, una en especial que siempre conservaremos en nuestro corazón y en nuestra memoria: El primer amor.