Mi insomnio en tu piel

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Hay una luz de luna que acompaña mis desvelos, que acompaña mi insomnio y que acompaña mis encuentros nocturnos en tu cuerpo…

Todos se dicen preocupados por mí. Mil remedios caseros y centenares de consejos aplicados para poder dormir. La encomienda insistente de visitar un psiquiatra que maneje mis ataques de ansiedad. Mi bipolaridad insinuante que atemoriza a mi madre por un anuncio implícito de suicidio en la propia palabra. Las oraciones de algunos que piensan que soy una oveja descarriada de los pastizales de Dios.  La vana terquedad de querer convertirme en algo que no soy, la chica perfecta, domesticable y amoldable. Y yo, yo tan extrema que soy y tan jodidamente imperfecta, con un demonio adentro y estas ganas de amarte. Estas ganas de abrazarte, estas ganas de despertar a tu lado, que vivo en insomnio y sedienta de ti.

No necesito recetas, tú eres mi cura mágica. Perderme en tus brazos rodeando mi cintura y sintiendo tu piel desnuda es la mejor medicina a mis arranques de ira. A esos arranques que a tu lado desbordarían en pasión. No necesito oraciones por mi alma, necesito en tus ojos mi reflejo mirar. Ver como sutilmente se tornan rojizos cuando el deseo se apodera de ti. Quiero dormir en tu cuerpo, pero siendo honesta quiero sufrir el insomnio contigo. Hasta el alba amarte y hasta el anochecer enamorarte.

No hay un psiquiatra capaz de apaciguar mi ímpetu, mi espíritu. Sólo tú, que tan bello eres; que tomas y arrasas con todo lo que yo soy. Que tomas a voluntad, que amas a placer, que me enloqueces con tu envenenada boca y esas ganas de ser mi dueño. Eres mi insomnio; mi puro insomnio. Mis ganas de no dormir y en tu cuerpo perder hasta mi voluntad.

La luna acompaña estas noches mi pensamiento abstracto. Este insomnio y yo nos hemos hecho amigos secretos. No está tu cuerpo en mi cama ¿Cómo se supone que duerma sin ti? ¿Y cómo se supone que dormiré contigo?. Entre mi insomnio y yo preferimos que estés en mi cuerpo y perdido en mi piel a la luz de la luna que refleja su luz sobre tu cuerpo desnudo. Bello eres; eres la causa y la cura del insomnio que padezco. No duermo porque te necesito y no dormiré si algún día estás aquí. Pero siendo sinceros prefiero no dormir cuando tus labios pueda sentir en mi cuerpo entero.

¡Qué bello eres!  Qué insomnio sensual, agonía y placer, pero quiero  tu cuerpo aquí. Si no he dormir al menos quiero aprovechar la luz de luna y la estática quietud de la noche para entregarme a ti, para amarte a ti,  para ser de ti.

Mi insomnio en tu piel.