MEMORIAS

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Y aquí estoy nuevamente, valiéndome de momentos, de esos instantes guardados en mis archivos mentales. Cierro los ojos y emprendo el viaje…»¡a sus brazos por favor!», ordena mi voz interior.

Entonces todo sucede, y ahí está de nuevo…yo lo miro, y sonrío y me ruborizo. Qué poder el de sus ojos, qué inmensidad se esconde en su mirada. «¿Qué pensará?», me pregunto; y mi pregunta es lanzada al olvido en cuanto pruebo sus labios, sus besos tan anhelados. Se complementan mis labios, embonan bien con los suyos y responden a sus besos. Mis pupilas se dilatan, se recrean en su mirada y van fotografiando cada detalle…mientras crece la pasión y nos dejamos llevar.

Al final, entre sonrisas, fundidos en un abrazo, en un estado semi consciente, tomo nota de su esencia, me concentro en su perfume, la calidez de sus manos, el tono de su voz, y puedo sentir todavía sus caricias en mi piel.

Abro los ojos, sólo hay silencio…todo es oscuridad y soledad a mi alrededor, y sin embargo, sonrío. 

Es así como un recuerdo puede volverse real. No me importan cómo pasó, no me importan las razones, no me interesa la forma en que esto sucedió, ignoro qué pasará y mucho menos deseo saber fecha de caducidad. 

Voy a vivir el instante, recordándome que cada momento es único, cada momento lo vale…lo demás ¡qué más me da!