Lo que yo quiero de ti

0

Los tropiezos de la vida me han enseñado perfectamente qué quiero y qué no. Es muy simple.

Si un día me hallas y comenzamos un viaje juntos no me prometas un para siempre, tampoco una relación perfecta como hacen algunos ingenuos, no quiero que me bajes la luna (conque me cuentes los lunares será suficiente), no me vendas simulacros ni pidas que explote mis dotes culinarias para ti porque eso es fallo al seguro, no quiero lenguaje histérico ni enlodarnos con la monotonía, tampoco dejar de fluir en nuestros espacios ni dejar de respetar la individualidad, no quiero olvidarme de mis amigos ni de mis motivaciones. No quiero silencios incómodos que dicen más que mil palabras.

Sabiendo lo que no quiero y dejando que pases mis murallas lo que espero de ti es que prometas que amanecer a tu lado será lo mejor del día, que el amor será compartido: tuyo y mío;  que nuestro viaje valdrá las risas, que crearemos un imperio de “te quieros”, de caricias y cosquillas, promete que tus manos olvidarán mi cuerpo cada día y al recorrerlo experimentarás nuevas sensaciones como si fuera la primera vez, mírame como si fuera poesía, promete que el niño que nos habita saldrá a jugar muy seguido, que seremos irreverentes, que me curaré muy pronto de ti si es que acaso un día debemos cerrar el ciclo, promete estar atento a los ruidos de mi alma, a los días grises y sacar un paraguas de colores en su caso.

Yo por mi parte corresponderé a tus promesas, pero si al final éstas se las lleva el viento, entonces mirémonos a los ojos y volemos.