Lo que te susurré mientras dormías…

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Son las 06:12 AM y no sé qué diablos hago despierta a esta hora, sólo sé que te quiero y que me haces muy feliz, fue muy grato poder haberte visto en sueños. Me hace feliz.
Me hace feliz el solo hecho de saber que estás para mí, el saber que somos pareja y recordar aquellos mágicos besos; diablos y todavía pregunto: ¿Qué diablos hago despierta a esta hora? Creo que la respuesta es más que obvia: Pensando en ti.

¡Te quiero muchísimo! ¡Y te extraño como no tienes una idea!

Tengo tantísimas ganas de tenerte aquí a mi lado y consumirnos en un abrazo, de esos tan tuyos. Muero por sentir el calor de su pecho sobre mi rostro y sus manos acariciando mi espalda. Por oírte decir «Tienes tu naricita bien helada, corazón».

¡POR DIOS! ¡Qué demonios me hiciste para desear estar tanto contigo! Mi cuerpo cada vez te necesita más a su lado, sobre todo mi pecho que me grita tu nombre y ese algo al fondo que se acelera cada vez que está a tu lado, corazón le llaman. Necesita estar a lado de su otra parte para poder sentirse bien, para entrar en perfecta sincronía y hacer de cualquier momento algo mágico.

Te quiero y por más que vaya hasta cierto punto en contra de algunas cosas de las que soy, te necesito.

No hay nada más bello que recibir un mensaje, aunque sea a las 5:22 A.M. deseándome un buen día o un te quiero inesperado. No puedo creer que di tanto a personas que no lo valoraron ni siquiera un poco y a ti que aún no te doy nada, me estás dando todo de ti; yo a usted lo quiero tanto.

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Me llenas de inspiración y me robas por completo el sueño, me quedo hasta deshoras de la noche rodando en mi cama abrazando la almohada susurrando su nombre de la forma más infantil que se te pueda ocurrir. Y todo simplemente por recordar aquellas hermosas noches compartiendo una bebida mientras tomas mi mano y me dices «te quiero».

Muchas gracias por estar presente y querer estar en mi vida, ¡yo más que feliz por tenerlo a mi lado! Quién sabe cuánto tiempo… Sera el tiempo que deba de ser, mientras tanto yo seguiré disfrutando de sus abrazos, besos y sobre todo de su bellísima compañía.

¡Sea usted bienvenido a mi vida!