Lo que siento por ti…

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Cuando no pertenece a ti, aun sabiendo que no encontrarás a alguien perfectamente diseñado para ti, así como es él, aun así lo dejas ir, a sabiendas que es la otra mitad de tu alma; puedes considerarte fuerte aunque por dentro estés destrozada.

No fue fácil hallarte. Caminé entre las multitudes con poca esperanza y con ansias de verte. Siglos y siglos de una larga espera, conservando en mis labios la esencia de tu piel encendida y repleta de placer. De esa tu lengua que envenena, de esos tus brazos que fuerte aprisionan mi cuerpo al tuyo. Jadeante tu pecho. Erizando mi piel con tus manos y tus dedos poco indulgentes. La potencia de tu voz profunda y tu brutal y extasiante forma de amar.

Me tomó tiempo comprender que te amo, mucho antes de haberte conocido. Lograste con tu amor sacar lo mejor de mí y liberar una bestia. Me diste las mejores noches y me das los mejores días. Eres sensual hasta cuando discutes, y te muerdes los labios con esa mirada perversa y lasciva. Pones remedio con tu cuerpo desnudo, el cual jamás he podido resistir.

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Aun cuando intentas calmarlo tu ímpetu reprimido sale a flote con cada caricia. Y adoro sentir tu corazón agitado y tu pecho fuerte sucumbiendo a la pasión. Me haces libre cuando me tocas, cuando buscas tocarme de un modo o de otro y es que no sólo es sexo, es tu alma que se entrega a la mía y son una sola. Siempre serán una sola, incluso cuando no estén juntas y un siempre, no tiene fin.

Tenías que ser prohibido. Nunca las buenas cosas se me han dado en la vida. No existe la felicidad eterna, en los amores eternos no existe lo duradero. Casi siempre están destinados a perecer en el camino, pero duran eternamente, así como tú. La vida es cruel y el amor perverso. A los amantes les da la vida y la vida se marcha con el amor frustrado. Viles e inhumanos sentimientos. Quisiera odiarte pero el odio sólo es el detonante de mi amor y mi deseo por ti. No te quedarás conmigo, te marcharás con el viento de octubre a los brazos de alguien más y yo, te dejaré ir. No es cuestión de orgullo es cuestión de saber perder lo que aunque siempre ha sido tuyo, no está destinado a perecer contigo, al menos no en este siglo, al menos no en esta vida.

Te amo, no puedo esconderlo de ti. Pero tú eres prohibido, un amor escondido. Una amor eterno que perdurará a través del tiempo, pero no duradero en esta vida y tal vez otras más  y quizá, sólo quizá; en el abismo profundo donde deambula mi alma; se encontrarán algún día con tu alma pura y vendrás a salvarme y vendrás junto a mí.

Este amor eterno que siento por ti.