Lo que nunca te dije; lo que nunca te pedí

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Lo que nunca te dije, lo que nunca te pedí. Tal vez al leer esto quieras respuestas y explicaciones; y aunque tengo un cajón lleno de respuestas y sentimientos déjame decirte que aquí no las vas a encontrar.

¿Qué es lo más difícil de todo esto? Pretender desconocer a alguien a quien conozco a la perfección, pretender desconocerte es lo que más duele, pero así es esto, un día sueñas con tenerlo todo y al otro día simplemente te quedas sin nada.

Si tan sólo me dieras un momento, si tan sólo me dieras un segundo te diría lo mucho que te quiero, lo mucho que te he extrañado. ¿Por qué siempre estaré tan ansioso de escribir lo que siento por ti? Y como siempre, intrigado de saber qué es lo que piensas al respecto.

Mil recuerdos me quedan hoy, mil besos abandonados. Lo que queda es olvidar, pero ¿cómo poder olvidar? Si el olvido está tan lleno de recuerdos, tantos recuerdos que quiero traer de vuelta a la realidad, que quisiera volver a vivirlos.

Hay cosas que no cierran, como por ejemplo 4 años 4 días viviendo con el mismo sentimiento dentro de mí, así como también “Espero que nos encontremos de nuevo y que la vida nos junte y que ojala sea nuestro momento.”

No soy nadie para llenar tus expectativas pero no consigo dejar de preguntarme ¿por qué serás tú quien llena las mías? Si lo único que consigo es entristecerme hasta llegar al borde de la desesperación mientras que tu ausencia consume mi existencia.

Un anillo colocado en tu dedo anular, el cual no te entregué. Recuerdo la primera vez que lo vi y que pensé “éste es el correcto, se mirará hermosa”. Y sin que te dieras cuenta medí tu dedo para adquirir el anillo perfecto, el que nunca te coloqué…

Tenía todo planeado para esa mágica noche, tan viva de ilusiones, pero nunca se dio el día, ni el momento adecuado para que compartiéramos en esa noche todos nuestros anhelos y hablar con calma de los sueños que un día tuvimos.

Sé que quieres que sea tu amigo pero siempre te diré que no puedo serlo, aún tengo cosas en mí que no puedo entender, pues tal vez yo siempre sea un extraño que no ha tenido la capacidad para dejar de quererte y dejar de extrañarte.

En definitiva… Yo un día quise decirte que eres la persona con la que quería pasar el resto de mi vida. ¿A partir de cuándo? Ya no tengo esa respuesta y por lo tanto lo que nunca te dije, lo que nunca te pedí y que jamás diré en tu ausencia fue y es:

Cásate conmigo”…