La manera perfecta de perder al amor de tu vida

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Después de relaciones fallidas, amores inconclusos y quedar con el corazón roto, decidí darle un giro a mi vida, olvidarme por completo del hombre de mis sueños y dedicarme solo a mí. Curiosamente soy mi más cercana compañía y prefería complacer, conocer y hasta adivinar el pensamiento de mi pareja para hacerlo feliz, cosa que nunca logré, incluso me quedaba con una gran frustración por hacer cosas que no me interesaban ni me gustaban con tal de verlo feliz.

Una vez más, nunca era suficiente todo lo que era capaz de hacer por él, no valoraba mi gran demostración de amor y lo que hacía para que se sintiera bien, siempre el antes que yo apoyando sus actividades, gustos pasiones y sueños, lo ridículo de esto es que llegué a culparlo a él por no valorar todo lo que le entregaba, cuando la que no se daba el reconocimiento era yo, finalmente yo decidí ponerlo a el antes que a mí.

Me cansé y mucho, así que me propuse descubrir mi pasión, porque tristemente me di cuenta que podía describir a la perfección los gustos de cada una de las parejas que había tenido pero no la mía, y con tremenda pena sentida por el tiempo perdido dedicado a quién no era yo, decidí darme un tiempo sólo conmigo para descubrir eso que amo hacer, lo que me llena, eso que eriza la piel, en lo que me puedo perder horas enteras entregada a mí misma, como si sólo existiéramos eso y yo… ¡Fue mágico!

Comprendí que una persona que se conoce y disfruta la vida plenamente tienes SUS tiempos y SUS momentos para sí mismo, porque se corre el riesgo de convertir a la pareja en todo y eso es terrible, acosador y termina por desgastar la relación, porque nadie por más que te ame podrá cubrir los espacios que te toca llenar, explorar, explotar y disfrutar.

Hoy la vida, esta gran y maravillosa maestra me hizo decidir el no querer ser lo único en la vida de nadie y que nadie lo sea en la mía porque cuando alguien es lo único terminas por codificarlo y desgastarlo hasta agotar cualquier sentimiento amoroso que pudiera haber permanecido entre ambos.

El hacer tanto por alguien no es sano, ni tan lindo como pensamos, incluso puede generar desde miedo, hartazgo o en el “mejor” de los casos lástima por compromiso. Un hombre sano adora a una mujer que sea feliz no sólo con su relación, le gusta que tenga sus propios proyectos, que se apasione con algo que no sea solamente él y por si fuera poco, es muy excitante estar con alguien a quien admiras, que ama su vida y la disfruta, a diferencia de una pareja que hace todo por ti, al grado de dejarse a sí mismo “por amor”.