¿La amistad a distancia es sólo para valientes?

0

Amistad a distancia ¿es sólo para valientes?

No sé cómo empecé a sentirte tan especial, tal vez fue que me deslumbró tu edad, eras más joven que yo algunos años…

Pero eso no era una limitante para llevar una amistad como la que tú y yo habíamos construido, eran unos lazos que parecía irrompibles, no faltaba nada, esta amistad llegó cada vez más profundo; al menos así lo sentía.

La distancia impedía vernos, sentía tu felicidad y tus tristezas, llegamos a estar tan unidos en algún momento de nuestras vidas, que podría jurar en ese momento que esta amistad no tendría fin.

Luego llegaron los viajes, esos que al principio de esta amistad se veían tan lejanos, cada viaje a tu ciudad era una gran aventura, iba con la ilusión de verte y poder estar tan sólo un momento a tu lado.

Aún recuerdo la primera vez que nos vimos, tú me buscaste para conocernos, fue increíble, aunque nos veíamos a través de un pequeño monitor de vez en cuando, todos los días esperaba salir de mi trabajo para llegar a casa y encenderlo.

Recuerdo las primeras palabras que me dijiste: Hola ¿sabes quién soy? No supe qué hacer, ni qué decir y de repente ese abrazo que aún lo traigo pegado a mí… Pero hay algo que aún me duele, son esas palabras que pronunciaste, esta será la última vez que nos veremos, que era el momento de buscar alguien de tu edad y alguien que pudieras tener cerca; es decir, la distancia y la edad empezaron a pesar en ti y dijimos que seguiríamos como amigos.

Esa actitud mía que era mi autodefensa para no perderte, sin saber que cada día te perdía más, luego llegó la indiferencia y esos mensajes se fueron haciendo más lejanos. Nunca fuiste expresivo, pero te conocía tan bien que no hacía falta que me dijeras nada para yo sentir que te agradaban esos detalles que tenía hacia ti. De pronto me alejaste y yo seguía en el intento de seguir ahí donde no era bien recibida, empezaste a dudar y eso duele aún.

Un día me iré, no sabrás de mí, ni de esta amistad que fue un tanto loca un tanto profunda. No sé cómo irme, pues pienso siempre que si me voy y me llegas a necesitar ¿dónde me encontraras?,¿dónde sabré que necesitas?, ¿dónde te encontraré o dónde me encontrarás?

No sé si al irme valores mi amistad, esa que llegó sin avisar y sin avisar se fue, tengo que ser fuerte para decirte adiós. ¡Ve! Busca lo que necesitas, pero si un día sientes que me necesitas, vuelve, yo estaré aquí por ti, por mí, por nuestra amistad.