Instrucciones para crear una sonrisa salida del corazón:

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Busque usted un lugar donde haya pasado algún momento inolvidable de su vida. Al llegar a ese espacio siéntese cómodamente y cierre los ojos. Trate de poner su mente en blanco y relajarse. Si algún recuerdo se instala en su pensamiento déjelo fluir libremente, de igual manera si vienen más, puede ser uno, dos o hasta más pensamientos en el mismo instante; lo importante es que no se detenga en ninguno. Deles la oportunidad de que así como entraron, salgan de su mente y se vayan por completo.

Ya que su pensamiento está ahora más tranquilo, intente recordar con claridad qué acontecimiento sucedió en ese lugar, ¿por qué para usted es tan importante ese sitio?, ¿Qué momentos que ahí vivió hacen tan significativo a ese espacio? piense también en los momentos de felicidad en los que se vio involucrado ahí (por favor no intente abrir los ojos todavía).

Acto seguido, haga el intento de evocar ese último chiste que le contaron, el cual le hizo reír hasta el cansancio, rememórelo en su mente una y otra vez tratando de no pasar por alto ningún detalle tal como: la voz del narrador, las postura de su cuerpo, al igual que sus ademanes y gestos al contarlo.

Imagine ahora que se encuentra usted en algún otro lugar que le haga sentir lleno de vida, puede ser un  gran bosque de color verde vivo rodeado de árboles, una cascada impresionante, un tranquilo lago o la imponente imagen de el mar azotando las potentes olas contra el arena; lo importante es que al pensar en ese lugar pueda usted sentir cómo su corazón comienza a alegrarse y su alma se regocija.

Piense usted en esos abrazos que de verdad valen la pena y nos hacen el día en los momentos más desastrosos, trate de recordar ¿cómo se siente el contacto con otra piel?, la sensación que nos genera estrechar otro cuerpo y poder  unirnos por un breve instante con alguien querido.

Finalmente pregúntele a su ser ¿cuál es su comida favorita?, visualícelo en su mente, imagine cómo lo ve frente a usted, comience a disfrutarlo y sienta en su paladar el éxtasis con cada bocado.

Abra los ojos, sorpréndase ahora sonriendo y redescubra que la vida es eso: pequeños instantes de gozo que nos llenan el corazón de alegría, fugaces roces, minúsculos detalles, imperceptibles momentos que nos recuerdan que estamos vivos, nos inundan el cuerpo de una sensación de placentero delirio y nos hacen sinceramente crear en nuestros labios una sonrisa salida desde el fondo de nuestro corazón.

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