Hundámonos en esta locura que llamamos amor

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Venga, tome mi mano y aventúrese conmigo. No tenga miedo, no piense en si esto está mal.
¿Qué si es apresurado? Quizá, pero usted dígame, ¿necesitamos esperar más? Entérese que usted me encanta desde nuestras primeras pláticas y caí fascinada al momento que lo escuché.
Usted me inspira y hace que mi corazón se acelere con sólo algunas palabras suyas. Entienda y entérese que usted me encanta. Dice cosas tan simples de manera elocuente que hace que caiga poco a poco.

Usted no me gusta… ¡Usted me encanta!

Usted me encanta y no me malinterprete ni se asuste de esta chavala poco maliciosa. Usted me gusta de la manera más pura e inocente que he conocido. Yo no me imagino rozando mis labios con los suyos ni caminar tomados de la mano, la simple la idea me acelera y me pone nerviosa, tal como niña de 13 años del siglo pasado en su primer enamoramiento.
Me pone nerviosa el simple hecho de imaginarme nuestras manos rozando por pasar por un lugar estrecho… Por tocar su mano al pasarle algún regalo o coincidir al intentar tomar la misma cosa. Usted no me gusta… ¡Usted me encanta!

 De esta manera tan inocente.

¡Usted me encanta y me pone nerviosa! Me encanta esa sensación que tengo cada que usted está cerca mío. Caí en el momento en el que sus brazos rodearon mi cuerpo.
Justo en ese momento al recordar de lo sucedido mi corazón se pone loco y mis manos sudan. ¿¡CÓMO PUEDES CAUSAR TANTO EN MÍ¡?  ¡Que le quede claro! Usted no me gusta. ¡USTED ME ENCANTA!

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¡A mí usted me gusta con todos sus detalles!

– Usted intentando abrir todas las puertas que se pongan al frente nuestro.
– Usted llegando tarde por conseguirme una rosa.
– Usted tomando mi mano alegando que estoy calientita.
– Usted abrazándome alegando el mismo punto anterior.
– Usted desviándonos del camino para mostrarme uno de los puntos más bellos de mi ciudad.
– Usted y su forma tan singular de hablar.
– Usted queriendo mandarme a dormir.
– Usted llevándome con sus amigos-Usted acompañándome con los míos.

¡Yo a usted lo quiero conmigo!

Pero tengo miedo ¿sabe? Me aterra la idea que por mi forma tan poco discreta de demostrar mis emociones, se aleje… Es complicado. Prometí no dar pasos apresurados ni acelerar las cosas, pero creo que esa es mi forma, ¡y quiero que corra conmigo! Pero si usted quiere caminar lentamente…

Yo puedo caminar a su lado.