He aprendido a luchar por mí…

0

He salido herida y también he herido sin quererlo. He entregado lo mejor de mí y no lo supieron valorar. También lloré y me pregunté: ¿por qué a mí? sin saber que todo aquello me ayudaría a aprender, a crecer, a fortalecerme. Y aunque todas las pruebas han sido difíciles y algunas me han quitado un pedazo de mí, aunque he llegado a perder las ganas por todo… Siempre termino buscando el aliento para volverlo a intentar. 

Se vale llorar cuando el siguiente paso es levantarse. Y es justo en ese momento, cuando te pones la armadura, que tus ojos se abren a algo más que un mundo físico: Descubres que hay promesas que se hicieron para no ser cumplidas, porque el futuro sin estas es aún mejor. Que no importa cuánto luches por algo, si no te pertenece, siempre se debe ser sabio para dejarlo ir y luchar por horizontes mejores. Que no importa cuánto creas amar a alguien, a veces solo se idealiza lo que crees amar, pero se debe ser bastante inteligente como para darse cuenta que unas simples palabras o actitud pueden arrancar ese »amor» de raíz; y entonces, comienzas a luchar por lo que vale la pena… Por ti, por tu futuro, por lo que eres, y por lo que vale la pena conservar.


Y todas aquellas caídas, me enseñaron a poner las manos de frente para evitar más dolor. Y todas aquellas desilusiones me enseñaron a mantener los pies en la tierra, y creer sólo en aquello que puedo lograr a base de mi esfuerzo. Ya no se trata de culpar a otros por las tragedias que me suceden, sino de buscar la manera de prevenirlas o en su defecto, saber sobrellevarlas de la manera más inteligente posible.

Porque es mi vida, son mis decisiones y es lo que elijo hacer, es mi actitud y la seguridad que tenga al actuar. Es equivocarme y volverme a equivocar para aprender la lección al fin, es tener el coraje para decir lo que pienso y siento, y afrontar las concecuancias que esto traiga. Es dejar de tener temor y atreverme a hacer lo que siempre quise y jamás me animé.


Y después de todo aquello, ni siquiera habrá tiempo de arrepentirse. Después de luchar y olvidarme de mis miedos, después de saber que no dejé nada guardado, después de dejar de odiar al mundo y comenzar a amar hasta a mis mayores equivocaciones, después de soltar lo que no me pertenecía, después de no lamentarme por lo que no logré y sí felicitarme por lo que hice bien…

Después de realmente VIVIR, sabré que la felicidad no es una meta, es un trayecto.

Escrito por: Mayeli Tellez.


Artículo anteriorNoche a noche…
Artículo siguiente¿A qué le temes?
Avatar
Cuando te sientes feliz, triste, confundido, enamorado o con el ánimo por los suelos, el hecho de saber que en alguna parte del mundo hay más personas pasando y sintiendo lo mismo que tú, ayuda a aclarar la mente... o cuando menos a no sentirte sólo al estar inmerso en aquellas emociones. No hay nada más gratificante que encontrar las palabras exactas que describan lo que sientes, que te permitan expresarte y hacer saber a los demás lo que piensas. Disfruta cada letra, haz tuya cada palabra y pon tu mente a volar.