Gracias por llegar a mi vida…

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Sólo me resta darte las gracias por las experiencias buenas y malas que viví contigo… Gracias por  hacerme valorar las cosas que realmente son importantes en la vida, gracias por hacer que me diera cuenta que el amor se demuestra con atención, cariño, comprensión y apoyo, gracias porque supe que es importante estar en las buenas pero es aún más importante estar en las malas, gracias por enseñarme que como mujer y persona soy invaluable, aunque tú siempre hayas pensado lo contrario…

Gracias por mostrarme que cuanto más amas más te aman, y que las relaciones no deben ser unilaterales; gracias por todo el daño que ambos nos hicimos porque eso me hizo más fuerte y más sabia, gracias por el tipo de persona que fuiste para mí y gracias por hacer todo lo que estuvo en tus manos para que me desilusionara de ti, gracias por cada lágrima que derramé por ti, porque gracias a eso hoy valoro el verdadero amor…

Hoy sé que existe alguien que me puede amar hasta la locura, que me puede comprender y apoyar en los momentos más difíciles, que gracias a que tú me rompiste el corazón a pedazos, pudo llegar esa persona que con toda la ternura y dedicación me ayudó a repararlo.

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Pero lo más importante es que te doy las gracias por alejarte de mí, me regalaste el más bello abandono y la más hermosa libertad para poder amar de esta forma tan plena a alguien que me ama con la misma intensidad con la que yo lo amo.

Que a pesar que me dejaste con el alma rota, él me abrazó tan fuerte que pudo unir todas esas partes en una sola luz, gracias por alejarte de mi vida, gracias por todo lo malo que me diste, porque gracias a esa oscuridad pude encontrar la luz y que juntos creceremos tomados de la mano; que nos equivocaremos y acertaremos pero que siempre a pesar de todo, estaremos el uno para el otro sin condición ni egoísmo. 

Te lo agradezco y no con lágrimas en los ojos, te lo agradezco de todo corazón porque sin ti no hubiera podido encontrar el verdadero amor, no vi lo importante que fue para mi vida el que tú llegaras, hasta que aprendí a quererme, valorarme y a dejarte ir.