Estos días intrascendentes

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¿Cómo sería subir a los andamios de las estrellas?

Quién sabe si desde allá veremos lo pequeños que somos.
Quién sabe si allá nos acariciará la amnesia temporal.
Quién sabe si desde allá nos torturará la película panorámica de lo machacados que nos tiene el desdén.

Quién sabe si desde allá
nos triturarán igual los días intrascendentes cuando ya nos hemos derrumbado
ante los dedos sórdidos de la soledad; cuando ya dormimos por el cansancio físico
y no por esas ganas de soñar.

Quién sabe si desde allá
nos apolillarán igual los días intrascendentes cuando ya recogemos en el huerto
horas que pasan sin dejar rastro de haber estado y que mañana vuelven con un número distinto.

Quién sabe si desde allá
nos lincharán igual los días intrascendentes cuando ya fingimos haber olvidado
cómo llegar a esa vereda donde nos mirábamos con ternura y no con reclamo;
cuando las palabras, que una vez fueron amigas, ya son asesinas
y acaban con el curso de nuestras cosas bellas.

Ojalá desde los andamios de las estrellas
lloviznara el veneno que desmenuce estos días intrascendentes,
cuando ya no somos los mismos y miramos al pasado buscando arrancarle lo que se nos quedó atrás.

Si hubiera tal llovizna, probablemente,
podríamos asumir la idea de cosernos los fragmentos y seguir arrojando leñas a nuestro fuego.