Espejo estelar… Parte 1

0

Erase una vez un grupo de científicos, que pretendía entablar una misión espacial para conseguir información sobre un tipo de estrellas nueva en el universo. Según estos catedráticos, era completamente extrañas y no por tener el típico supuesto de algún tipo de ser vivo viviendo en ellas, sino porque estaban hechas de vidrio, de una suerte de material espejístico, afirmando que estaban formadas de vidrios y cristales rotos, de lugares con vasos vacíos, como una especie de cóctel estelar.

Los ahora astronautas dejaron las formalidades científicas, era importante y sumamente necesario acudir al espacio exterior para descubrir el porqué de las estrellas de vidrio y de los vidrios rotos en ese lugar.

Ir al espacio, era cosa de locos, porque según la opinión pública iban a ojos cerrados a «herir las manos del hombre en vidrios rotos».

El lugar estaba oscuro, el científico más sabio tenía pleno conocimiento del funcionamiento del universo y de su estructura formada en si misma, un cuarto de siglo antes había postulado teorías sobre el espacio temporal y los agujeros de gusano, y manejaba de forma total estas teorías que involucraban el espacio exterior.

Uno de ellos dijo: «cada estrella es otro sol, y cada uno de nosotros un soldador uniendo los pedazos de su espacio exterior».

Cuando volvieron a la vida en sociedad, a vivir en la tierra, el más sabio dijo: «hay cosas con candados, de esas que uno guarda para siempre, lugares vacíos, en donde pueden habitar sólo dos personas para amarse, y un abuelo que me dice que me tranquilice, porque el lugar está lleno de cristales rotos y me puedo dañar los pies».