Es nuestro final, eres libre amor…

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El día parece nublado, sin embargo tu luz me da vida, me proporcionas las ganas de sonreír, ya no es la soledad la que me inspira, es el deseo de sabor intenso, de dulce pasión que recorre todo el cuerpo; después de un beso que parece ser el último, así me gusta que me ames, como si nuestro tiempo fuera sólo un segundo.

Somos tan jóvenes, tan inexpertos, pensando que lo que hacemos es perfecto, es único como las nubes que se forman por encima de nosotros, el atardecer que se tiñe de rosa y el reflejo del sol que destella dorada tu mirada, el silencio que nos rodea…

-Puedo escuchar tu corazón- dices en voz baja, -Va rápido, muy rápido- sin pensar, sin saber qué significa.

-Lo sé… es gracias a ti- es lo único que intento decir y mi voz se hace pedazos, mis ojos derraman una lágrima cristalina causada por la intensa felicidad mientras el frío que pasa por todo mi cuerpo, me congelo, me hace sentir más allá del término «viva» mis manos entumecidas intentan decirte todo, absolutamente todo mediante caricias, mis labios que quieren arrancar los tuyos por miedo a perderlos…

Por eso hoy me aferro a dejarte en mi cabeza te dejaré en un rincón de mi pequeño corazón, pues lo que me diste esta tarde, jamás lo encontraré de igual manera, porque eres único como el mismo cielo o el fresco aroma de los días llenos de alegría a tu lado.

Nada es por siempre, mi mente comprendió poco a poco con lecciones importantes, vete corazón sensible, vete de mí y déjame las hermosas memorias frescas, intactas… libres de pena y dolor.

Se terminó la aventura, te dejo libre mi ángel lleno de fascinación, hoy me conformo con los restos de los dos.