Eres la amiga que no esperaba…

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Me atrevo a decir que los ángeles sí existen y que en ocasiones no sólo vienen a cuidarte o protegerte de algo, a veces llegan para compartir su vuelo contigo de una forma tan única y espectacular sin esperar nada a cambio, sólo la satisfacción de poder abrir sus alas y compartirlas con alguien más; descubriendo horizontes juntos y buscando la forma de volar cada vez más alto.

A mi vida llego un ángel de una manera muy peculiar… Buscaba una amiga que compartiera locuras, compras, risas lo que una clásica amistad puede ofrecer, pero fui tan afortunada porque la vida puso en mi camino a una mujer inigualable y aunque al principio se empeñaba a resistirme, por alguna extraña razón con el paso del tiempo se dio la oportunidad de ver más allá de mi exterior, dejar a un lado las apariencias y atreverse a compartir conmigo sus bellas alas. Aún recuerdo aquella primera vez que nos presentaron, una forma tan grosera en que nos conocimos y hoy al recordar muero de risa por saber que seguimos juntas en este mismo caminar.

Es difícil encontrar a alguien que esté dispuesta a comprometerse con tu vida a tomarte de la mano y no soltarte jamás, incluso cuando esta persona sienta que ya no puede seguir volando; es por eso que doy gracias a la vida por contar con esta mujer maravillosa. La amiga que no esperaba, pero que se ha vuelto incondicional  y claro así suelen ser los mejores encuentros.

Pero mas allá de eso se ha convertido en aquella hermana que no tuve, la cual se ha ganado todo mi cariño, confianza, admiración, respeto y sé que no ha sido nada fácil su caminar, pero se ha comportado como toda una guerrera; a pesar de caerse mil veces, ha logrado levantarse y cada vez mas fuerte. Admiro sus inmensas ganas de seguir volando, cruzando cada tormenta, reparando sus alas una vez y otra vez, porque gracias a eso, hoy yo vuelvo a brillar, gracias a su apoyo, su protección, su ejemplo de guerrera, por no soltar mi mano en el momento en el que lo requería, ella que siempre estuvo para mí, escuchando la misma historia una y otra vez, secando mis lagrimas, defendiéndome de mí misma a capa y espada.

Tú… Aquella mujer que se quebró en mil y un pedazos, pero a pesar de ello siempre siguió de pie, porque soy testigo de todas aquellas noches en donde desesperada buscaba una salida a ese vacío, todas aquellas lágrimas que derramaste mujer, aquellas veces donde odiaste, maldijiste cada paso de tu vida y admiro la mujer madura en la que te has convertido.

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Ahora sabes que ya no hay límites para ti, hoy que se ha terminado la tormenta querida amiga, estoy dispuesta a seguir volando a tu lado, porque hoy sabemos que puede costar tanto, que podemos llorar pero es el placer de la vida que sentimos y que estamos vivas.

La vida es tan sabia que sabe cuáles personas pueden seguir en tu camino.

A ti amiga inesperada gracias por levantarme, por ser mi ángel que vino para nunca más marcharse, gracias por sostenerme con todo ese cariño, por confiar en mí cuando yo lo dejé de hacer; sé que han surgido momentos en los cuales no logramos entender la vida y surgen preguntas sin respuesta, pero sabes… Hay algo que sí puedo afirmar y es que, si pasan los días, los meses y años, tú siempre serás mi amiga, aquella amiga que no esperaba, loca, divertida, risueña, berrinchuda. Yo te adoro y no hay persona que te iguale.

Mujer más valiente que tú no lo hay, amiga mía a pesar de que la vida de mil vueltas y el camino no sea como lo planeamos, recuerda que bajo la lluvia también se aprende a bailar, el chiste de esto es no dejar de sonreír, de soñar, ser feliz, un ángel como tú lo merece.

Mi promesa es darte la mano cada que tu vida no suela ser como la planeas y recordarte que hay mil razones para seguir soñando, para no parar de volar; que si en el momento no resultan las cosas, no importa, porque todo es perfecto y algún día volverá a salir el sol y yo estaré ahí querida amiga para disfrutarlo juntas.

Mereces lo mejor del mundo y si yo pudiera daría cualquier cosa por verte feliz, pero tal vez no está en mis manos tu destino; sin embargo, lo que sí haré es recordarte a cada instante que no importa cuántas piedras se crucen en nuestro camino, las juntaremos y al final aremos un castillo.

Gracias por seguir en mi vida, gracias por contagiarme de tu chispa y ser esa amiga incondicional, pero sobre todo: por ser una mujer que no se rinde, que vuela y brilla con luz propia.

Te admiro mucho y siempre contarás conmigo.