Entre el cielo y el infierno por amor…

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Amor mío:

Estoy acostada a punto de dormir, pero mis pensamientos, mi «mente voladora», como le dices, está a mil por hora. Intenta llegar a un acuerdo con el corazón, pero parece que una vez más la negociación fracasó. Los dos tienen argumentos que a mi parecer son sólidos y eso me ha dejado de nuevo sin saber qué hacer.

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Fíjate, el corazón argumenta que muchas veces lo has hecho sentirse en las nubes, en el mismísimo cielo. Te ve y se emociona de tal manera que hasta siente que se eleva. Y saluda a los ángeles. Sí… Es cursi hasta decir basta, pero es tan sincero, que no podría ignorarlo cuando me habla. También es impulsivo y enojón, pero muy noble; es la parte tierna. La que sueña que tú estarás con él siempre.

Y como también tiene tanta ilusión enredada entre los conductos… A veces cuando anda muy alto, recibe golpes que lo mandan directo al infierno, a ese lugar dónde generalmente a la mente le gusta estar y andar por esos lugares… Ve la cruda realidad y contrario a lo que el corazón sueña, la mente a veces hasta amargada, se pone a analizar las cosas, le da vueltas y vueltas y cree que la realidad es otra.

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Porque dice que sólo te veo por algunos días, porque no puedo todas las noches dormir contigo, mucho menos enfrentar los problemas y las alegrías del día a día. Porque tu mundo es otro diferente al mío…

Y regresando a los golpes que le das al corazón, éste cae tan abajo que llega al infierno y ahí se encuentra con la mente, empieza esa batalla campal que ya se ha vuelto últimamente una rutina.

Para serte franca, yo al principio los ignoraba y me dejaba guiar por mis propios instintos. Pero conforme fueron pasando los meses, fue imposible para mi mantenerme ajena a esa situación. Cabe mencionar que la mente no sube al cielo ya que la única ocasión que lo hizo, tú te alejaste y fue una tragedia griega que armaron los dos, así que juró no volver a subir.

Ahora, en lo que analiza, espera pacientemente a que llegue el corazón de visita, ya sabe que eso sucederá.

La última vez sí me dio coraje porque lo trató muy mal, mira, para que te des una idea, de entrada lo recibió atacada de la risa, diciéndole: «Te lo dije, pero tú menso insistes en que vale toda la pena del mundo«.

Y bueno, tampoco tiene que ser tan cruel.

De por sí el corazón llega bastante lacerado y todavía la mente le «echa más tierra», pues pobre…

¿Y yo?

Pues con un revoltijo de emociones que ya a veces me tensan demasiado.

He estado con el corazón en el cielo y acepto que dice la verdad… Es hermoso sentirse así, en las nubes y volando… Pero ¿qué crees?, también me he caído con él. Con decirte que las últimas veces cuando ya me percato que viene el golpe, lo tomo de la mano para no sentirnos tan mal al caer al infierno. Y me he quedado ahí para amortiguar los golpes que la mente le avienta.

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Es más, le he dicho que se vaya y yo me he quedado enfrascada en polémicas y aunque no soy fácil para darme por vencida, tengo que aceptar que la última vez que la visité me aniquiló, ya que me hizo una pregunta muy directa:¿Crees que va a dejar todo por ti?

Me quedé sin respuesta… Sólo abrí los ojos lo más que pude y me llevé las manos a los labios, tapando cualquier palabra que pudiera escaparse. La mente al ver eso, exclamó: «Vete… Pero piensa bien las cosas».

¿Y qué crees?

Aquí estoy, como te dije, a punto de dormir pero… Meditando y creyendo que no tengo esa respuesta. No soy tú. Esa respuesta sólo tú la sabes, pero lo que sí sé, es que ya no quiero que el corazón viva prácticamente en el cielo y la mente en el infierno. Quiero que estemos los tres juntos.

Finalmente a los dos los puedo sujetar, pues gracias a Dios tengo dos manos. Ya quiero que se queden aquí, en la tierra, en piso firme y que entre los tres saquemos una conclusión para poder estar en paz y ahora sí llegar a una verdadera conciliación que me de principalmente paz.

Es tiempo de que lo logremos. Finalmente ya somos adultos, la mente, el corazón y yo.

Sólo antes de hacer eso, quiero concluir esta carta diciéndote que, pase lo que pase, de lo que sí estoy segura es que eres y serás el amor de mi vida.