El viejo cuento aquel… El viejo cuento de amor

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Todas nacemos creyendo el viejo cuento aquel, ése de los finales felices, de historias de amor, de castillos y príncipes azules; donde todo es felicidad, no existe maldad, ni tropiezos en el camino y lo mejor: El: «Vivieron felices para siempre».

Pero gracias a que nos hacen crecer con esta ilusión, personas como yo sufrimos del corazón y no precisamente por haber descubierto que no es verdad, sino,  porque pasamos los días en busca de nuestro príncipe azul, en busca del hombre perfectamente imperfecto, el cual no encontramos jamás y si lo creemos encontrar, sin duda es sin un «Vivieron felices para siempre».

Realmente no es tan malo ese cuento y menos para lectores con pasión, para lectores del romance que en cada personaje PERFECTO de un libro, en cada historia romántica que leen en El Acorazado, encuentran un nuevo amor, un amor ficticio que cumple con todas sus expectativas, tan perfecto que no queda lugar para lo imperfecto; que hace crecer nuestras esperanzas hablando de amor como si alguna vez lo hubiéramos sentido.

Sabiendo que no nos espera un buen futuro a su lado (porque no existe), pero sin duda es nuestro mejor presente.