El secreto detrás de la ausencia

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Hay días tan parecidos a esta larga y fría noche, en la que te sientas un momento a reflexionar, a pensar mientras el humo de tabaco baila al ritmo de tu respirar, estás sentado, callado, externando aquellos sentimientos que buscan una puerta por la cual puedan salir huyendo, y es que siempre quieres aparentar que tu vida es funcional, aún cuando sabes que todo es circunstancial.

La familia, amigos, pareja, personas siempre están ahí, pero debes reconocer que en algún momento deberán partir, pareciera que la vida es juez y verdugo, pues así como da, también quita. Personas, objetos, sueños, deseos, anhelos, son sólo momentos, son instantes irreemplazables, que te acompañarán como si fuesen sombras en todas partes.

¿Cómo es que a veces queremos explicar situaciones que nos acontecen cotidianamente?, cuando la realidad es que sólo se debe aceptar, porque a veces perdiendo también se gana, quizá no lo que quieres, pero olvidamos que lo que queremos no es lo que necesitamos o viceversa, a veces sólo se debe dejar fluir aquellas señales que tanto conspiró el destino para alcanzar un tesoro divino.

Un tesoro que esconde mucho misticismo, un tesoro que permite el reencuentro con uno mismo; y no se trata de dinero, no se trata de una propiedad, ni mucho menos de la soledad, consiste más bien en admirar, soñar, valorar y realizar las cosas que nos regalan libertad, es decir, soltar aquellos días de tristeza, melancolía, miedo, y angustia que nos esclavizan al grito del suspiro cuando no encuentras un sentido.

Hay veces en las que meditas mientras miras el techo, abriendo la puerta al recuerdo que no te tiene nada nuevo y sin embargo, sólo te agota; el llegar a este punto sólo denota que estás creciendo, intentando olvidar sin parar de recordar, ardiendo en cada palabra prisionera de tu mente, rebuscando en el pasado los errores cometidos que hoy constituyen tu presente, te disfrazas de humano con sentimientos, teniendo la sensación de echar de menos.

La vieja armadura que utilizabas en algunos momentos, sobretodo antes de sentirte roto, realizando locuras por odio y por amor otras más, esclareciendo las enseñanzas de aquel personaje que sólo buscaba orientarte con sus mensajes, enseñándote a prepararte para los golpes que suele regalar la vida, entendiendo que hay otros sujetos que te enseñan a enfrentar la vida cuando no estás preparado: y es ahí cuando le encuentras un significado a la ya mencionada partida, sólo buscan que aprendas y crezcas a base de experiencias.

Regalándote una nueva pieza de este rompecabezas…