El hombre detrás del nombre…

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Llega la mañana, estas perturbado, sientes que
aquel sueño en la noche, fue algo demasiado real, sientes la sensación de
haberlo vivido, te preguntas si el sueño es alguna clase de señal, quizá para ti
si, sin embargo recuerdas que la interpretación tiene mucho que ver con el
simbolismo e historia de vida. 

Te tiras en la cama y cierras los ojos, entonces
miles de recuerdos inundan tu mente, cómo si al
respirar cayeran uno tras otro continuamente, algo en tu corazón se acciona,
quiere gritar, quiere llorar, pero tu cabeza ya no le encuentra un sentido, tu
mente censura aquel corazón evitando expresar aquella emoción, te levantas, te
miras al espejo, sabes que aquello que deseas que vuelva no volverá, aquellos
momentos se fueron y deben quedarse en aquel lugar donde salieron.

Tomas lápiz
y papel, y solo quieres escribir, pero oh sorpresa, está vez las palabras no
salen, hay algo en tu pecho, cómo una especie de dolor muy enterrado, te
cuestionas que sucede, cómo si el silencio te pudiera gritar una respuesta,
pero solo hay un ensordecedor vacio, las personas te preguntan qué te pasa, que
tienes, te dicen que ya no eres el mismo, y no sabes que decir, no sabes
tampoco que es lo que tienes exactamente, entonces te preguntas si tu ya no
eres igual, ó la gente ya no es la misma,
sonríes ante la incertidumbre, ríes
ante la confusión, de repente algo en ti se activa. Es cómo un sentimiento de
alivio, cómo si algo en ti volará y al mismo tiempo te liberará, sientes
nostalgia, pero ya no miedo, entonces es cuando percibes que aquellas
escalofriantes historias de terror, ya no dan tanto miedo, aquella historia que
tanto te asustaba ya no duele tan intensamente como hace un par de días, de
semanas, y es ahí cuando entiendes el secreto del tiempo, Ese fenómeno que no
te avisa dónde está, pasa desapercibido, pero cuando volteas en un instante se
lleva con él aquellas cosas que creíste que jamás podrían irse, entiendes que
el tiempo es cómo el viento, no se puede ver pero se siente, buscas el camino a
la felicidad, pero sólo encuentras anhelos y deseos frustrados, entiendes que
aún no es tu momento, quizá debes esperar un poco más, pero mientras debes reír
ante el dolor, reír ante la frustración, encarar al pasado y agradecerle lo que
te ha enseñado,
voltear y ver al futuro y decirle que espere un momento, que
aún te estás preparando, descubres que algunas cosas duelen y podrán doler toda
la vida, sin embargo; el sufrimiento es opcional y sin tristeza, no hay
felicidad.

Tu armadura está rota, ha desaparecido, está vez aquel ser interior
que tanto ocultabas por miedo a que te lastimarán al fin ha despertado, muchos
están sorprendidos, pues piensan que ese de ahí no eres tú, más sin en cambio,
ese de ahí en el fondo eres tú, es quién por momentos podía salir, podía decir
que es lo que sentía, le movía, es justo en ese momento cuando un brillo
especial radia en tus ojos, una mirada tierna, pero penetrante se adueña de ese
nuevo ser.