El fin de todo… Parte II

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Mientras que todos me reclamaban y me hacían sentir una pésima persona, yo pensaba en lo que había ocurrido, ¿qué podía rescatar de ese terrible mal entendido?, yo ya no tenía novio y tú creías que te lo había llevado a presentar.

Me levante y pensé que todo había terminado que ya no tenía caso seguir en la reunión haciéndoles pasar un mal rato, de repente vi que tu mochila seguía en una silla y pensé que entonces no podías irte a casa sin la mochila y me baje corriendo, sabía que andabas cerca y entonces tendría una oportunidad de explicártelo todo.

Llegué a la esquina y estaba bastante oscuro, pero te alcancé a ver sentado en la banqueta con tu séquito alrededor, me acerqué y todos me corrieron menos tú, les pediste que nos dejaran un momento a solas y de verdad esperaba un gran reclamo, pero me abrazaste y me preguntaste: ¿ya se fue?

Si yo estuviera en tu lugar, realmente hubiera hecho un drama, abundante de reclamos y lloriqueos, pero tú no, tú eras diferente. Te abracé y te dije que no era lo que pensabas, te expliqué la situación y me creíste, te dije que todo había terminado con él y que de ahora en adelante podíamos ser novios, podíamos andar libres tomados de la mano sin miedo a que nos cachen.

Finalmente teníamos 18 años, con un camino muy largo por recorrer aunque en ese momento hayamos creído que nuestros destinos estarían juntos para siempre y tenía que ser, porque tú y yo nos habíamos esforzado para poder estar juntos. No sabíamos que en realidad solo sería un amor juvenil, como un amor de verano intenso pero rápido.  No sabíamos lo que nos iba a unir o lo que nos iba a separar, han pasado los años y sigo creyendo que una de las mejores etapas de mi vida ha sido esa, justamente cuando vivimos un amor lleno de drama y exceso, lleno de cartas y canciones, lleno de promesas las mismas que cuando crecimos dejamos de cumplir.

Creímos que por ser sinceros tendríamos una relación como nadie, creímos que por ser sinceros reinventábamos el amor, que equivocados estábamos no tuvimos presente que éramos totalmente diferentes, no pronosticamos que nuestros sueños y aspiraciones estarían completamente encima del otro. Que ilusos fuimos al creer que el amor de tu vida es para toda tu vida, pero el amor de tu vida no es para siempre.