El día que tenía que llegar… Duele, pero saldré adelante

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Qué ironía de la vida… Yo estaba tan ansiosa de que llegara el día para cumplir mis 31 años, pero no sabía que sería el cumpleaños más triste, porque sabía que no lo podría compartir contigo; digo qué ironía porque ese mismo día te fuiste, te perdí, fuiste a unir tu vida junto a la de ella. Te perdí y no sabes cuánto me está doliendo en el alma… Quiero ser fuerte pero no puedo, las noches son mis aliadas para llorar porque me dueles, me hice falsas ilusiones contigo, ya que a ratos me querías y otras ni me mirabas, pero yo seguía para ti.

Perdóname por entregarme a ti, no me arrepiento pero la que está sufriendo soy yo, perdón por las telarañas que me hice en mi cabeza creyendo que tú y yo podíamos llegar a ser más que una relación abierta; me perdono yo porque tú no sientes lo mismo que yo…

Te deseo que seas muy feliz, que Dios te bendiga; necesito decirte adiós, en verdad lo necesito, sé que los días pasarán y llegará el momento en que ya no me duela tu recuerdo, me quedo con los bellos y hermosos momentos que me diste. ¿Crees que debo guardar la esperanza de tu regreso? 

Fue una bonita historia la que viví contigo, hoy ya he perdido la esperanza; y si por casualidad de la vida nos volvemos a encontrar, te diré: hoy soy feliz, hoy me he vuelto a enamorar, ya no me dueles, ahora eres un recuerdo y ahora sé qué es el AMOR…