El día más gris…

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Fue un día de Abril cuando nos vimos por última vez, lo recuerdo muy bien, hasta parece que hubiera sido ayer; era un día resplandeciente de primavera, me desperté a primera hora. Mi corazón se encontraba feliz, cantaba una canción con su latir exaltado. Estaba entusiasmada, emocionada, nerviosa e ilusionada por verte, ya te extrañaba. Me esmeré en arreglarme; el mejor vestido, el mejor peinado, el mejor maquillaje. No sabía lo que me esperaba…

Teníamos un mes que no nos veíamos, ya que había salido fuera de la cuidad por cuestiones de trabajo. Ya sabía que estábamos mal… Pero conservaba la esperanza que continuaríamos juntos. Nunca pensé que me quisieras terminar, nunca imaginé que habías buscado a alguien más. Con sólo ver que no pudiste mirarme a los ojos, me di cuenta que ya no era igual, que había llegado el final, hasta tu manera de hablarme no fue la habitual.

Bastó un mes para que te deslumbrara alguien más, bastó un mes para que alguien te hiciera más feliz que yo, me ausenté un mes y ya no eras mío. ¡Me ausenté un mes y ya me habías dejado de amar! Me dolió mucho saber todo eso, sentí frágil mi corazón, fue como si me golpearan muy fuerte en el pecho.

Entonces me quedé en silencio, tomé un poco de aire, necesitaba hacerlo, me sentía ahogada, asfixiada, no podía decir nada. Con un nudo en la garganta y una sonrisa falsa, mi boca te pronunció la mentira más grande: «Si tú eres feliz, yo soy feliz, aunque no estés conmigo»… No supe qué más decir, no tenía palabras, me encontraba fuera de mí. Eso fue suficiente para ti, me agradeciste, me abrazaste y besaste mi mejilla. Yo quería besarte los labios, pero sabía que si lo hacía, que si te besaba, te llevarías la poca vida que me quedaba, así que desistí.

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Luego, a pesar de mi descontento, nos dijimos adiós, te diste la vuelta y te vi alejarte como en cámara lenta hasta que tu sombra se desvaneció. En ese instante sentí que algo dentro de mí se rompió, cientos de cosas pasaron por mi mente, mis lágrimas comenzaron a caer, ya no las pude contener, lloré tanto que no supe lo que sucedió después…

Ahora que ya ha pasado tiempo, me encuentro tranquila, ya no me pesa tu partida, lo que me pesa es que hayas sido tan egoísta y sin consultarme, dieras nuestro amor por perdido. No sé si volverás algún día, no sé si sigues con ella, no sé cómo estás… Lo único que sé, es que para mí no ha habido un día más gris como el de ese Abril…

Porque ese día, con tu adiós, me partiste el corazón.