El chico imposible con corazón de piedra

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Te vi y desde el primer momento me llamaste la atención, no eras el tipo común que se creía mejor que los demás, eras único en tu clase y con un carisma incomparable; me cautivaste y pregunté: ¿Quién es él? Rápidamente contestaron en modo sarcástico: Él es imposible, él jamás hace caso a una sola mujer, si sabes a lo que te atienes, entonces ve y conócelo.

Y así pasó, vi mi oportunidad y la tomé, eras lindo y un poco grosero, como si tuvieras miedo a preocuparte más de lo debido, como si no te permitieras sentir más allá de lo acordado contigo mismo. Entonces entendí que venías de un corazón herido, no se necesitaron muchas palabras, esa manera tan divina de ser lindo y arrogante, de ser tierno y después distante me lo hizo saber.

No hay nada que pueda derrotar el amor y la fuerza de su primer beso; nuestro primer beso no fue la excepción, es como si nos reconociéramos de vidas pasadas y te tocó a ti dejar esa armadura del chico inalcanzable. Sé que ha sido difícil para los dos amor mío, tú tenías una reputación que cuidar y yo un carácter que no compaginaba con tu círculo social, pero ambos lo sabíamos cuando nos mirábamos a los ojos, nos pertenecemos.

¿Y qué más da lo que dijera la sociedad? Si somos de mundos diferentes, si he vivido lo que he vivido, si has sido quien hayas sido, nos amamos. No lo digo con orgullo, sino con completa admiración al hombre que veo hoy a mi lado, dejaste de ser el chico robot, descongelamos tu corazón que ya era piedra y hoy puedo sentir tu calor en tus palabras, en tus caricias.

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¿Y que pasó con el mundo? Se tuvo que abrir paso detrás de nosotros. ¿Y qué pasó con tu imagen? A nadie le interesa, pues quienes en verdad te quieren están felices de verte por fin en tu naturaleza, con el alma en la mano y tu otra mano con la mía.

Así que hoy empezando otro año a tu lado, sólo me queda decirte:

 Mil gracias por darme la oportunidad de romper tu corazón piedra, con mi corazón.