«El amor no está hecho para mí»

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Es que… «El amor no está hecho para mí»

Esta frase tan parafraseada en la vida, es una clara manifestación de lo que estamos padeciendo muchas personas en éste siglo, respecto a las relaciones amorosas. Si estás leyendo esto es porque tú también lo padeces.

Si la ciencia médica lo permitiera, sin duda, “el mal de amores” sería la enfermedad del siglo y estaría siendo catalogada como incurable. ¡De verdad! No es exageración, está pasando y se agrava cada vez más.

Pero hay algo bueno en todo esto, ya que si bien, es un padecimiento que a muchos aqueja, es porque de alguna manera se ha comenzado a ver el mundo y las relaciones de una manera más real y menos idealizada.

Seguramente si éste mal te aqueja, tendrás algunas de estas características:

Eres una persona que se ama.

Este aspecto es básico y debe estar en la prioridad número uno cuando de relaciones se trata. Nunca pongas a tú pareja por encima de de ti… NO HAY EXCEPCIONES. Las personas somos cambiantes y, siendo objetivos, tampoco podemos jurar amores eternos porque no se sabe si el día de mañana te sorprende la realidad. Y si tú colocas a tu pareja en primer lugar, estás desmereciendo tu propia valía. Tu pareja es tu complemento, no tu otra mitad, recuérdalo.

Eres una persona que sabe lo que se merece.

Hay una frase muy conocida que reza “lo que siembras, cosecharás” y es muy cierta; si haz madurado, sabes perfecto quién eres, lo que quieres de la vida, y lo que no también. Si sabes esto a conciencia, automáticamente tus acciones van a encaminarse a favorecer las relaciones. No darás migajas de amor, ni prometerás amor en balde. Sabes perfectamente que lo que des, eso vas a recibir, o será lo que esperes recibir y de ninguna manera permitirás menos.

Eres una persona cuya paciencia ha tocado fondo.

Muchos lo llaman intolerancia, yo le llamaría respeto a las reglas. Has llegado hasta el punto de no retorno en aguantar estupideces y remendar infinidad de veces tu corazón, después de haber dejado de lado tu amor propio en el pasado, así que hoy sabes, cómo quieres que te traten. No hay pretexto para dejar pasar faltas de respeto ni tratos indebidos de tu pareja. Sabes poner límites, por lo tanto no permites que los pasen por alto ni una vez. Si dejas pasar una falta, con toda seguridad, será la primera de toda una lista.

Eres una persona selectiva.

A través del tiempo haz conocido una gran variedad de personas. Los humanos venimos en un sinfín de presentaciones y características, sólo que hoy sabes perfectamente filtrar aquellas a las que vale la pena integrar en tu vida, así como seleccionar a posibles parejas, ya que reconoces, cuáles cumplen con tus propios intereses, gustos y preferencias y es lo que pretendes compaginar dentro de una relación.

 
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Eres el tipo de persona que no entrará en el título de “novios” tan fácilmente.

Puede que te guste mucho una persona, que sean compatibles, te haya mostrado respeto y tengan posibilidades, pero tendrás que conocerle por un tiempo para determinar si pueden comenzar un noviazgo. No correrás a los brazos de alguien solo por tomar la oportunidad de un noviazgo. Te lo tomas con seriedad y no por complacer al mundo.

Eres una persona segura de ti misma.

Los celos son naturales, nadie puede decir que no los siente porque es inherente al ser humano querer tener algo o a alguien como posesión. Solo que ahora no los malgastas, eres capaz de poder exigir fidelidad porque tu amor es real, de otra manera no lo ofrecerías. Si se da el caso de infidelidad, entonces el problema no eres tú, eso lo tienes claro, nunca por ningún motivo te desmereces, el problema es tu pareja, que no sabe lo que quiere y tiene serios problemas de compromiso. Sabes que si esa persona no se respeta, mucho menos te respetará a ti. Simplemente saldrá de tú vida y continuarás.

Si te analizas un poco en estos aspectos, quizá puedas entender la raíz de “tu mal de amores”. Muchas veces te has dicho a ti mismo… ¿por qué no puedo encontrar a alguien que valga la pena?, ¿por qué todas las personas que he querido me defraudan?, ¿por qué no logro concretar una relación sólida?, ¿por qué veo que “todo mundo” es feliz con una pareja y “sólo yo” estoy solo?… simple, ¡no te merece cualquiera!

Bueno, quizá todas esas personas que son felices, realmente lo son, quizá ellos ya padecieron un largo historial de desamores también pero ahora están viviendo su historia feliz. Por otra parte están aquellas parejas “felices” que si tú miras muy de cerca sus relaciones,  te darás cuenta que quizá, cansadas ya de una larga lista de desamores, encontraron a una pareja con la cual se han conformado. Es decir, prefirieron una media vida en pareja que quedarse solas.

Si lo que pretendes es unirte al grupo selecto de las parejas realmente felices, no hay secreto que desvelar para lograrlo, simplemente trabaja en lograrlo, sigue luchando hasta coincidir con tú complemento pero no te lamentes, no eres un ser que padezca poca suerte o que seas desangelado en el amor, es solo que estas respetando tus estándares, o eso esperaría yo que te sucediera.

No es que el amor no este hecho para ti, mucho menos creas que todo el mundo es feliz menos tú, de ninguna manera. Se paciente y atento, no desvíes tu camino. Eres simplemente uno de esos seres humanos que han despertado de su letargo, de años de historias de cuentos de hadas, príncipes azules, maravillosas princesas y finales felices.

Estas viendo al mundo en su realidad y logras observar la mezquindad, la poca moral y nulos valores de que carecen muchas personas. Se fuerte, está “enfermedad del siglo”, es un reflejo de la decadencia interpersonal en el mundo, pero aún existen personas que buscan el amor… si, lo buscan a pesar de todo.

No te preocupes, ya coincidirán y habrá valido la pena padecer un poco los síntomas del desamor. ¡Ánimo!

Por: Laura Calderón