¿Dónde está México?

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«Mientras exista el mundo -dice el poema náhuatl- existirá la grandeza de México Tenochtitlan».

Cierto día despertó un niño con una inquietud, la noche anterior había visto una imagen que se quedó grabada en su pensamiento, un águila sobre un nopal devorando una serpiente. Cuando preguntó qué significado tenía, su» tata» le dijo:

Significa el espíritu de México, la señal que le dieron los dioses a nuestros ancestros para que fundaran la Gran Tenochtitlán, que es el origen de éste.

Al día siguiente, el niño había despertado con la inquietud de saber dónde está México, así que salió a la calle a preguntar a cada persona que se encontraba:

¿Dónde está México?

– «México está muerto, colgado de un puente, o tal vez cercenado y enterrado en una fosa clandestina»- dijo un reportero amarillista.

– México está secuestrado, se lo llevaron como rehén unos pseudo estudiantes y no puede volver porque incendiaron el autobús en el que pretendía regresar- dijo un estudiante.

– México se murió, quedó aplastado en las ruinas de una escuela que derrumbaron unos fanáticos religiosos, unos que ahí andan, que dizque la virgen les habla- dijo una madre de dos niños que ya no pueden ir a la primaria.

– México está muerto, lo enterraron en los cimientos de una construcción llamada “la estela de luz”, que nada más sirvió para maldita la cosa- dijo un habitante de la capital.

– México está encerrado, lo tienen en una bóveda de seguridad de un banco suizo- dijo un analista político.

– México está desintegrado, se lo repartieron los grupos poderosos, cada quien se quedó con una parte y ahora andan firmando pactos para no pelearse como perros y gatos por lo poco que queda del banquete- dijo un locutor.

– México está muerto, se murió en las sequías, el gobierno no apoyó y México ya no floreció, prefirieron gastar en puras pendejadas, y a la tierra que no le cae agua, no sirve, México ya no florece- dijo un campesino del norte del país.

– México está muerto, se murió en la sierra, de hambre y de frío, murió en la pobreza y la ignorancia- dijo un indígena.

– México está vivo y es feliz. A pesar de todo, de todo.- decía la página del INEGI.

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El niño se fue a dormir desconsolado, ¿pues dónde encontraré a México? Si todos me dicen que está muerto, por todos lados está muerto, espantosamente muerto.

¿De verdad se moriría México?

Y tuvo pesadillas, veía a un hombre llamado México muerto, devorado, deshidratado, envejecido, lacerado.

Y así, paso la noche tétrica.

Al día siguiente fue a buscar a su papá, un hombre humilde, trabajador, decente, que tenía la escuela y la experiencia que sólo se adquiere en la vida, en el trabajo cotidiano, en el respeto por los semejantes,  y su pequeño hijo le contó su tristeza y su desconsuelo al no poder encontrar a México.

El hombre sonrió, acarició al niño y le dijo:

– No mi niño, México no está muerto, México está vivo.

Aunque es un pueblo muy malherido, ultrajado, violentado, México es muy fuerte, es tenaz como pocos países lo son.

México está vivo mi niño, vive en las letras de Octavio Paz, de Jaime Sabines, de Amado Nervo, de todos los escritores que han dado fama  y prestigio a México.

México está vivo en sus tradiciones, sus leyendas, su historia que es una historia que, aunque despreciada por la mayoría, es una historia viva, que nos ha costado a todos los mexicanos.

México está vivo en las artesanías, en Santa Clara del cobre, en el barro negro, en la plata de Taxco, en las guitarras de Paracho, en los altares de día de muertos en Pátzcuaro, en  las Pirámides de Teotihuacán, en el centro histórico, en Toniná en tanto, hay qué presumir de México.

México está vivo en las notas del mariachi, en la charrería, en el fervor guadalupano, en los voladores de Papantla.

México está vivo en el cacao, en el mole, en el rebozo, en el traje de china poblana, en la danza del venado, en la marimba, en La Marcha de Zacatecas.

México está vivo en cada madre de familia que administra el salario mínimo y lo multiplica para dar comida, vestido, escuela y todo lo que necesitan sus hijos y en ellos pone toda su esperanza, y ciertamente, por ellos, como dice INEGI, es feliz.

México está vivo en las manos de cada campesino que diario pone su fe en su trabajo y en esta tierra que a pesar de todo, sigue floreciendo.

México está vivo en cada joven que prefiere la escuela o el deporte en lugar de tantos males que le acosan en la calle.

México está vivo hijo, no te pongas triste, México está vivo en todas partes, atormentado, pero vivo, luchando, México, el México real, el de los plebes, el de los que no compramos zapatos de varios miles de pesos, el México real tiene esa virtud, nunca baja los brazos, no le teme a nada, pelea con todo y contra todo para defender a sus hijos, a los que siguen creyendo en él.

México está vivo mijo, y yo te lo doy y te pido que lo ames y luches por él, para que siga vivo en ti.-

Y en un abrazo, el hombre trató de infundir en su hijo toda la fe, toda la esperanza, todo el orgullo de ser mexicano.

 

LIC. MARCO A. GONZALEZ JIMENEZ.