¿Dónde encontrar a la persona correcta?

0

De niños nos enseñan que el ser humano debe de formar una familia, casarnos con un buen hombre o una buena mujer, tener nuestra descendencia y educarlos para forjar grandes seres de sociedad. Lo complicado es cuando descubrimos que esas enseñanzas que nos dieron de pequeños, no coinciden con lo que nos enfrentamos ya de grandes.

En algún momento de nuestra vida, conocemos el amor (en alguna de sus tantas variantes) y después de pocas o muchas experiencias, siempre queremos lo mejor para nosotros anhelando “la persona indicada”. Pero, ¿en dónde dice que existe ese ser tan maravilloso que nos ha hecho sufrir inmensidades por encontrarlo?

Es tanto lo que vemos en nuestras relaciones y en la de los demás (llámense amigos, padres, tío Pepe e incluso los vecinos) que muchos huyen al amor refiriendo que no creen en él pues han tenido “mala suerte” en encontrar a ese ser “especial”. Regularmente solemos usar frases como “eso no es para mí”, «el amor es una tontería» o ponemos esos obstáculos para relacionarse tan complicados -cual videojuego nivel experto intergaláctico- para evitar sufrir.

ideal3

Pero: ¿Te has puesto a pensar que a lo mejor esa persona ideal eres tú? 

Incalculables veces tendemos a confundir “la persona ideal“, con “la persona perfecta”. ¿Cuál es la diferencia? Que la persona ideal se encuentra en ti –con todo ese conjunto de virtudes y defectos que conllevas pero al fin tuyos– y la persona perfecta sólo te hará sufrir y perder el tiempo, pues no la encontrarás en este mundo -aunque pongas a San Antonio de cabeza- pues difícilmente habrá alguien que logre cumplir con todos los requisitos de cuentos de hadas que te has idealizado.

Te invito a dejar de buscar a esa persona y a que seas la persona ideal por y para ti, brilla en el mundo y haz que esas luces atraigan lo que has anhelado, no te apresures, todo llega en su justo momento. Sé un reflejo de lo que quieres, no hagas lo que no quieres hacia ti y por el contrario, haz lo que en tu vida esperas sin perder nunca tu esencia. Recuerda que la persona ideal no está allá afuera, está dentro de tu ser, al final, tú eres la única persona que nunca cambiará, por eso tú eres…

EL SER INDICADO.