Distancia entre tú y yo…

0

Nos costó tanto, amor, tanta valentía, tanto esfuerzo, tantos miedos, nos costó tanto atrevernos a querernos, nos costó tanto comprometernos, nos costó tanto lograr estar juntos, después de tantas lágrimas, mi vida, de tantas despedidas, al fin decidimos estar juntos. ¡Al diablo el mundo!, te lo pedí, al diablo lo que diga la gente, no importa cuántas veces hayamos caído, siempre nos supimos levantar, logramos estar juntos, al contrario de tantas opiniones, al revés de nuestros juegos de lo prohibido y lo secreto, parecía, corazón, que nos queríamos tanto que ya nada importaba, parecía…

Por motivos ajenos a mí, decidiste pasar un largo tiempo lejos, querías conocer, viajar, experimentar, trabajar, salir, querías salir de tu terrible rutina de persona ocupada, exitosa, como me gustaba llamarte, me pediste que te acompañara y por motivos míos y ajenos a mí, yo no podía hacerlo.

Te dije una y cien veces que estuviéramos juntos el tiempo que estuvieras aquí y cuanto partieras, nos separáramos, que termináramos y cada vez que lo pedía, tú lo negabas rotundamente, me pedías que siguiéramos juntos, que no nos rindiéramos, que unos meses separados no iban a poder más que tanto tiempo juntos, más que tanto amor.

Después de miles de pláticas con mis amigas, decidí darnos una oportunidad, muy a pesar de mis miles de miedos de perderte, de perderte estando tan lejos, de que pasara algo, de la falta de confianza en ti que a veces me asaltaba por mis inseguridades, de los miles de momentos increíbles que pasarías y yo no estaría a tu lado, de mis celos insensatos, de mis corajes, de mis días malos y tú… Lejos.

1

Decidí olvidarme de eso, pensar que siempre que pudieras hablaríamos, que me marcarías a las 5 de la mañana para contarme todas tus aventuras, de que leerías las ochenta cartas que te había escrito para todas las ocasiones y un tiempo después, por sorpresa, iría a visitarte… Me llegó a emocionar tanto la idea, la distancia me parecía una prueba difícil y hermosa, ya que estaba segura que podríamos con ella y que cuando regresaras no querríamos separarnos ni un segundo.

Pero no fue así, días antes de tu partida, comenzamos a ponernos estresados, a pelear por todo, me dijiste que no podrías verme en mi cumpleaños porque estarías ocupado; y así, comenzaron las peleas, decías que yo pedía demasiado y que no dependía de ti dármelo, días después compraste tu boleto de avión, y eso nos cambió, dijiste que habías pensado las cosas, que lo nuestro no se iba a poder, que la distancia era demasiado y que preferías dejarlo así. Al principio te odié, no entendía tu cambio, tu reacción, tu indiferencia, creía haber hecho algo mal y, después de un tiempo, dejé de buscar explicaciones. Simplemente, para ti, pareció nada ser suficiente, no quisiste intentarlo…

No quisiste arriesgarte…