Despedidas jamás mencionadas…

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Por: Mayeli Tellez

Hoy no estás aquí, y realmente no sé cuál fue el momento exacto en que dejaste de estar. Tu sonrisa jamás faltaba para alegrar mi día y tus abrazos permanecían allí, disponibles en cualquier momento para hacerme sentir segura… dime en qué momento eso se desvaneció, amor.

No hay peor despedida que aquella que no se dice, aquella que sucede sin avisar y no te das cuenta hasta que es demasiado tarde. Esas despedidas son las que más duelen, porque no te dan aquella oportunidad de dar un paso atrás y aferrarte a lo que amabas, no te dan oportunidad de luchar y se convierten en frustración de haber podido y no haber hecho nada.

Cada día te perdía un poco más, y no me daba cuenta. Cada día habían menos ‘’te amo’’ y más problemas, más fastidios y menos besos, más reclamos y menos caricias, menos  ‘por siempre’… menos ‘permaneceré a tu lado’.

No sé si alguna vez fuiste verdaderamente mío, no sé si fui tuya o si sólo jugábamos a necesitarnos. No sé si ese juego se salió de mis manos y comencé a extrañarte verdaderamente  cuando ya no estabas. No sé por qué nos despedimos sin decirnos adiós.

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Desde el momento en que comencé a quererte de esta manera, ya nos estábamos alejando. Desde el instante en que parecíamos inseparables y al transcurrir el tiempo, de la nada ya nos hablábamos menos; por discusiones tontas y después por desinterés, hasta que ya estábamos demasiado lejos como para tomarnos de las manos y decir que no queríamos ver morir lo nuestro.

Maldito orgullo a mostrarme cobarde, a mostrarme débil y decirte ‘te extraño’. Pero más maldito el miedo de recibir como respuesta un ‘yo ya te olvidé’.

Cuando me di cuenta de que ya estábamos demasiado lejos, no había marcha atrás. Tengo miedo hasta de preguntar si aún me quieres, si aún piensas en mí, si extrañas mis besos para antes de dormir. Tengo miedo de preguntar si crees que estoy en un error, y aún hay algo por hacer, o si el tiempo tenía razón y alejarnos fue la mejor decisión que jamás se tomó.

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Si alguna vez vuelves a mirarme como solías hacerlo ¿botarás el miedo y correrás a mis brazos? Espero que sí. Espero que incluso si para ese entonces yo creo que ya te olvidé, abandones el miedo y me hagas recordar que aún te espero.

Esas despedidas que desangran de poco en poco sin que te des cuenta hasta que ya estás muerto, son las que duelen mucho más. Esas despedidas jamás mencionadas son las te mantienen lejos verdaderamente. Esas despedidas, como la que nos separó a ti y a mí.

 

Escrito por: Mayeli Tellez