DEMASIADO AMOR

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Aquello que vivimos y
ahora forma parte del pasado. Esos recuerdos que ahora revolotean sobre mi cabeza
como pájaros atormentados; no puedo soltarlos; no consigo ser lo
suficientemente fuerte para abandonarlos. Para que se queden allí. Atrás, que
es el sitio al que pertenece.  No sé cómo
pudiste meterme en esto. Cómo pudiste traicionarnos de aquella manera. Como
permitiste encerrarla en aquel embuste, ni cómo, un alma tan noble, puede albergar tanta maldad. No sé cómo sigues
adelante. Como si todo aquello jamás hubiera pasado. Como si yo nunca hubiera existido en ti. Sin pensar en lo que
hicimos; en lo que hiciste. Sólo sé, cada día más, que nunca llegué a
significar nada para ti. Sólo fui alguien muy idiota de quien perfectamente te podías
aprovechar para tus “travesuras”, para demostrar tu vigor, para reclamar la
atención, presumir, crecer tu ego, y atribuirte facultades de gentil donjuán.
Me metiste en una empresa en que yo sólo podía perder, y cuando te di lo que
querías, me tiraste como un trapo sucio. Lo extraño de todo esto, es que pese a
lo sucedido, yo te sigo amando. Creo, incluso, que mi amor por ti se ha ido
acrecentando. Cada día te echo más en falta, estoy más incitada a encontrarte,
a contarte lo que tengo dentro y que por mucho que hable, que lo escriba, o que
me ayuden, no se va; no desaparece.

Todavía me corroe el
pensamiento la duda de no saber que esperabas en mí. Qué era lo que pretendías
con toda esa farsa o qué pretendías encontrar u obtener. Tampoco sé si yo te
satisface, si conmigo encontraste lo que buscabas, si estuve a tu altura. No sé
a qué venía toda esa mentira que creaste. No puedo encontrarle ningún sentido
lógico. Es más, creo que no lo tiene.
Nada de lo que pasó tubo ninguna razón de ser.
De hecho no sé qué me empujó
a seguirte el juego. Sabía toda la verdad, y a pesar de eso, no me importó, porqué contigo había hallado lo que con
nadie más.
He aquí el por qué me duele pensar que ahora ya no estés. Que te
fueras de esa manera….Sin despedirte. Que después de asegurarme que no querías
perder mi amistad me dejaras ir como quién olvida un papel en la mesa. No puedo
soportarlo. No me hago la idea de enamorarme de nadie que no seas tú. No puedo
pensar en otra cosa. Nadie ni nada me complace. No sé cómo llevar mi vida, no
sé qué hacer con ella, que camino escoger, que senda seguir, que personas puedo
meter en ella, que debo querer y que no; no
sé absolutamente nada sobre cómo vivir sin ti.

No hay momento en el que no estés ahí, en el que no te
conviertas en el centro de mi mente. Te echo tanto de menos que te busco como
una loca, como alma desamparada, perdida y sola. Te busco en las calles, en los
bancos, en las fiestas, en las redes, en los sueños. Te busco en todas partes,
en todo el mundo, en toda la tierra. Te
busco hasta en las entrañas de tu mismo ser.
Pero no existe persona,
animal, ni cosa, ni ente, que pueda asemejarse a ti. Sólo estás tú. Sólo eres tú. Sólo te puedo amar a ti. No quiero a
nadie más, sólo a ti. Pero tú no eres para mí, ni yo soy para ti. Tú quieres
seguir fingiendo. Prefieres mantener una reputación limpia. Llevar una vida
convencional sin levantar sospechas. No quieres complicarte. Optas por lo fácil.
Ya has finalizado tu etapa de experimentación, no quieres arriesgar. No vas a
jugártela por mí.  Lo sé, y lo entiendo.
Yo no soy nadie, apenas sabías de mí. Ni siquiera sabías mi nombre; el auténtico.
Por eso me presiono y me repito a mí misma que todo está mejor como está. Tú volviste
a tu vida de conyugue, y yo a la de solitaria miserable. Tú recuperaste el amor y yo lo he perdí. Así que todo ha regresado
a la normalidad. Todo vuelve a ser como antes. Yo sumida en el desamor otra
vez, y tu uno de los que jamás me recordaran; para los que fui una distracción
pasajera. Probablemente yo  fui mucho y tú
fuiste muy poco. Por eso sólo se me ocurre que fue
demasiado amor para tan poca persona.