CUANDO TENGAS QUE PARTIR…

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Hay
momentos en los que la vida te pone en un lugar, siendo un blanco perfecto,
momentos en los que la vida no es la fiesta que esperabas, momentos en los que
tu estado mental te desviste, desmenuzando cada pensamiento que te ahoga hasta
el alma.

Es
una realidad cuando la gente dice: “No sabes que es lo que ocurrirá mañana”,
cuanta verdad esconde una frase imperturbable. Abrir puertas cerradas de tu
mente, viendo pasar el tiempo corriendo, sonriendo en frente de las personas
que no se han ido y que parecieran estar muriendo.

En cada
camino, te vas a encontrar con cosas que te desaniman, comentarios,  pensamientos, miedos, situaciones que marcan
tu espíritu. Y no es que quieras culpar a tus prójimos, permaneces en silencio,
buscas luz entre las sombras, sabes que tu palabra es fiel. La esperanza y la
fé parecen corrompidas, cuando la mirada que acorrala se avecina.

Una
situación que no escapa, una idea que nos traiciona, una lágrima que cae, una
inocencia que fallece, es cuando te miras frente al espejo, y sabes que pronto
ese cuerpo distante se escupirá entre las tenebrosas sombras del adiós. Cuesta trabajo,
el tiempo es difícil, te has dado cuenta que no importa cuánto quieras, cuanto
sueñes, que tan fuerte te muestres, esa persona tendrá que volar y es que como
cortarle las alas si es lo que te enamoró, es lo que te mantiene vivo, una
mente que está dispuesta a escuchar, a pensar, a sentir.

Hay
momentos en los que los recuerdos nos atrapan, un corazón que se acelera cada qué
piensas que el final se estremece, un dolor que trae recuerdos, una historia
sin comprender, una mirada en la que partirá la alegría con la que vivías, un
tiempo difícil, un silencio que te relaja, un horario que encarcela, una acción
que te deprime, un pecado que se maneja sin remordimiento.

Te
vi pasar, el tiempo se detuvo, me dejo mudo, mientras miro tu foto, entiendo
que quizás eres la perfección a la que aspiro, no te he visto sonreír, no te he
oído hablar, esperando un susurro, dos palabras que cambiarían mi futuro. A veces
quiero saber que sueñas, que esperas o que te quita. A veces intento inyectarme
una anestesia, andando indiferente, haciendo como que nada me ha dolido,
pensando que él jamás es eterno, tomado de tu mano, caminando a tu lado.


que algún día tendrás que partir, créeme estoy intentando reír a carcajadas,
estoy intentando disfrutar hasta el final de este encuentro pasajero, estoy
intentando dejar de disimular que no lo estoy pensando, memorizando cada uno de
los recuerdos que construimos cada que estamos unidos.

Antes
de agachar la cabeza y huir, estoy intentando asumir que el mundo no es justo,
que el adiós no avisa cuando llega, estoy intentando ser más imperfecto, romper
mis esquemas, amar y entregarme sin medida, entregarme a ratos, saber que el día
que te vayas, no me voy a culpar por mis heridas.

Estoy
intentando trabajar sin tomarle importancia al resultado, controlando mi ira,
saboreando mi vida, hacerlo de la forma que menos duela, disfrutando verte
crecer, verte triunfar, decidiendo si prefiero volar o quedarme a observar, estoy
intentando callar cuando no tenga claro que decir, estoy intentando  abrazarte cómo si en cada uno saciaras  mi sed.

Créeme
si algún día no estás aquí, yo estaré tranquilo, sabré que hice mi mejor esfuerzo,
y te inmortalizaré en cada uno de mis discursos. Como un juego de ajedrez…

En
el que estaré pensando cómo es posible amar tanto, sin saber nada…