Cuando pase el tiempo y si vuelves a verme: ¿Podrás reconocerme?

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Esto me lo he preguntado cada vez que hago cosas diferentes, cada vez que cumplo una meta que por estar contigo postergué… Cuando alguien me dice qué bien te ves, me pregunto: ¿cómo me veras tú?, ¿me reconocerás?

Sé que no ha pasado mucho tiempo, pero a veces me descubro haciendo cosas que creía que no podría hacer, como todas las veces que me trago las lágrimas y les hago creer que estoy bien, como aquellas veces que me salgo sola a rodar sin rumbo y sin saber cuando voy a regresar; y es que ya nadie me espera en ningún lugar y es que me quedo lo más que puedo en el trabajo inventando tareas que antes no quería realizar porque estaba ansiosa por llegar a casa y hacerte de cenar; ahora no quiero llegar a ese lugar vacío porque siempre que llego espero al voltear la esquina ver tu moto en el jardín…

Ni siquiera en este tiempo he podido entrar a la cocina, porque era mi reino donde te hacía tú comida favorita, no quiero salir al patio porque el piso aún tiene ese mensaje en el cemento donde ponías que me amabas, no puedo salir al jardín donde las plantas han crecido sin control ¿y cómo no? si faltan tus manos amorosas, que con tanto esmero cuidaban las rosas para que cuando saliera de casa me despidieran por la mañana y me dieran la bienvenida en la noche.

reencuentro-de-amor

No quiero dormir en la enorme cama donde tantos besos, abrazos y sueños compartimos, no quiero ver tu cuarto de herramientas vacío, no quiero ver la ropa que dejaste en el closet, tus libros, los regalos que te hizo tu familia olvidados como si no valieran nada, no quiero ver esa foto donde estás tan hermoso con tu pelo largo, con tu chaqueta y tu chaparreras, ésa que te tomé en aquella rodada donde nos decíamos que íbamos a conquistar el cielo…

Pero fíjate que tanto he cambiado, que aunque no quiero hacer todo esto lo sigo haciendo, sigo viviendo, sigo trabajando, sigo cumpliendo mis sueños, porque ya no estás aquí, porque camino otros senderos, porque hoy viajo con amigos sinceros que no han dejado que me hunda, que me han levantado, que me han mostrado lo fuerte que puedo ser, que han obligado a mis miedos a quedarse atrás allá, contigo en el pasado.

¡Qué tanto no habré cambiado ya, que ahora te digo que sigo luchando!