Cuando hay más de tres amores en tu vida

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Si, pensarás que hablo de de amores pasionales y aventureros, pero no. Hablo de un amor completamente diferente,  ese que te hace florecer en tus días mas débiles, ese que no se seca, esa clase de amor que crece con el pasar del tiempo. Ese amor que es eterno, sin fecha de caducidad, ese amor se llama: hermanos.

Sé, querido lector, que a tu mente viene el nombre de esos seres o ser que acompaña tu vida, que comparte tu misma sangre, que sin querer, Dios te envió para nunca estar solo. Es difícil ser la hermana mayor en un circulo familiar donde hay cuatro mujeres, todas tan distintas, tan complicadas, tan únicas. El amor que siento por ellas es tan etéreo.

Mis tres hermanas ocupan un lugar muy diferente en mi vida, y aunque la edad es importante, ser su hermana mayor me ha dado algunos privilegios: verlas crecer, protegerlas de los demás, verlas enamoradas, verlas llorar en mis piernas porque les han roto el corazón, guardar sus mas ocultos secretos, verlas cómo poco a poco se convierten en bellas mariposas. Me han dado la oportunidad de ser amiga, cómplice, mamá, compañera, su heroína, su ejemplo, su fortaleza, su protectora.  Y no sé si dios nos coloca a todos en un lugar correcto, pero tengo la certeza de que conmigo no se equivocó; ellas logran sacar lo mejor de mí, llevar mi temperamento al máximo y hacer de mis días tristes, los más acogedores.

Quiero que sepas que eres mi espíritu gemelo, mi otra mitad, que eres el ángel que dios mandó para siempre quedarte conmigo. Sé que cuando leas esto sabrás que estas líneas son para ti, mi amuleto de buena suerte. Después estás tú, mi bello regalo, mi primavera en días de invierno. Siempre confié que a pesar de tu carácter terminarías siendo mi amiga, sabes bien que eres tú; y por último, pero no menos importante, estás tú, mi pequeña mujercita, mi niña, tu energía y alegría llenan mi corazón de dicha, somos tan similares que podemos platicar por horas y horas escuchando canciones tan lindas y bohemias que terminamos soñando a pesar de la gran distancia que hay de edades, siempre estamos bajo la misma estrella.

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Querido lector, si tienes la dicha de tener un hermano cuídalo y protégelo como si fuera una parte de tu cuerpo, procura marcarle si no está contigo, si por circunstancias de la vida no puedes tenerlo cerca  busca la manera de conspirar contra ella para poder llegar hasta donde este, tal vez marca la diferencia un texto, una llamada, un email, una visita inesperada, un hora para tomar café y ponerte al día. Sé que muchas veces los lazos de hermanos pueden ser quebrantados por circunstancias fuera de tu alcance, pero recuerda que siempre habrá algo que te una a ellos, por mucho que pase el tiempo, el corazón siempre termina necesitando un latido de quien alguna vez nos hizo sonreír.

Quiero cerrar estas líneas pidiéndote lector que cierres los ojos un momento y vuelvas a ese lugar donde jugabas, corrías y te divertías… y tus compañeros de juegos eran tus hermanos o hermanas. Siente cómo vuelves a emocionarte, cómo automáticamente tu sonrisa se instala en tu rostro, llenando donde estés en estos momentos todo de recuerdos bellos e inolvidables, respira profundo y regresa poco a poco a  la realidad, cuando sientas que la presión de tus actividades diarias te deja casi sin aliento, trata siempre de tomarte un tiempo para regresar a ese lugar favorito donde fuiste o eres feliz.

Felices pasos querido lector.

Mariela Rojas.