Cuando eres presa de un silencio ensordecedor

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Entonces un día fijas tu atención en esa ventana, una ventana que te transporta a momentos que nadie jamás ha vivido como tú lo has hecho. Te preguntas: ¿cómo es que la vida me ha cambiado en un instante?, buscas y buscas regresando a tu pasado, cuestionándote cuál es el secreto del destino…

Y sólo encuentras un silencio ensordecedor, un silencio tan ensordecedor que tu respiración parece un rugido sin sentido, hechas un vistazo al presente y… ¡Oh, gran sorpresa! es la consecuencia de un pasado al que quizá estés atado.

Quieres aflojar, pero no dejas de apretar, entonces corres y corres tratando de olvidar sin dejar de recordar, piensas que el mundo está cambiando y quizá seas tú el que está cambiando su mundo, el que intenta demoler las paredes del adiós, sin saber cómo abrazar el dolor.

Entonces descubres que el camino se puede confundir con tu destino, descubres que la naturaleza y tú son uno, que por más tormentosa que parezca una situación, siempre encontrarás calma a tu alrededor, que por más solo que te puedas sentir…

Siempre te encontrarás ahí, mirando a través de esa ventana.