Confesiones de un corazón confundido

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Hoy quiero confesarme a través de las letras, porque es el único medio que logra calmar mis demonios internos.

De momento he librado ya muchas batallas, tanto en el mundo exterior como conmigo misma, que siendo sincera, éstas últimas son las más complicadas de ganar, ya que tengo una lucha constante conmigo misma.

Conforme vas creciendo, la vida se torna un poco más difícil y a veces también te trae una mayor facilidad para ciertas situaciones; sin embargo siempre existe un punto en que las cosas se complican un poco, uno debe tomar decisiones y el dejarse llevar por el corazón puede llevarnos a un gran error.

Tal vez esa ha sido mi eterna equivocación: Dejarme guiar por las emociones.

No es hasta que me encuentro en un callejón sin salida que logro ver las estupideces ya cometidas. Confieso el no saber tomar las mejores decisiones, el poner en primer lugar el sentimentalismo antes de la razón.

He pensando mucho en decisiones pasadas, noches y días sin descanso, dándole vueltas a lo mismo una y otra vez, incluso hasta me he sentido enloquecer. Por supuesto, eso ha servido muy  poco.

De confesar que a pesar de tanta mala decisión tomada, no me arrepiento de ninguna, porque al final del día cualquier decisión que se toma crea un cambio en uno mismo, a veces un colapso, pero crea algo.

Pero hoy estoy pensando en la decisión sobre él.  El quedarme con él, creó un colapso en mí y no hay vuelta atrás, aunque podría crear ésa vuelta, pero el hecho es que no quiero tomar la oportunidad de deshacer esto. Me rompería el corazón yo misma dejándolo y no me perdonaría romper su corazón.

Confieso que en un principio no estaba convencida (probablemente él tampoco lo haya estado), de éste sentimiento, de sus sentimientos por mí.

¿Nos llevaría a un buen lugar unos besos apresurados, la necesidad, el hambre de ser queridos bien y querer igual? Mi respuesta era sí, pero aquella pregunta aún retumba en mi mente, quizás en la de él también.

Dudaba de ambos, de todo lo que podría pasar si no estábamos convencidos en su totalidad de esto. En aquel momento mis dudas se disiparon, lo elegí a él, parecía ser lo mejor. Pero ahora, con el corazón confundido confieso que a pesar de haberlo elegido a él, de no arrepentirme de mi decisión, tengo mis dudas de si realmente valió la pena ésta elección.