¿Cómo le explico que es todo lo que siempre añoré?

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No sé cómo explicarte, no encuentro las palabras adecuadas para que puedas entender un poco de todo este amor que tengo para ti, que te soñé antes de conocerte, que te sentí antes de saber que existías. Que sé que no eres perfecto, pero nadie lo es y aún así todos esos defectos que a veces te aturden la cabeza y te tiran a la lona, no me parecen nada comparados a todas las virtudes que me has demostrado; que te admiro y te valoro por el gran hombre que siempre has sido.

Que me preocupo cuando no sé de ti, que quisiera cuidarte cuando tengas fiebre y festejar a tu lado las victorias que hayas obtenido, que te agradezco eternamente la paciencia con la que me escuchas y la ternura con la que calmas mis demonios.

Que yo que nunca he temido a nada, que siempre he sido temeraria y bastante desapegada, no puedo lidiar con la simple idea de perderte, que no concibo mi vida sin que estés en ella.

Cómo te explico que me enamoré de ti desde el primer día y que no supe qué hacer con lo que sentía, que tomé decisiones erróneas por ese temor de arriesgarme a que algún día te fueras de mí; que intenté tantas veces decirte que moría de ti y al final no podía lograrlo, como la peor de las cobardes, que no soportaba la idea de verte con alguien más que no fuera yo.

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No sé cómo hacerte entender que soy diferente, que no tengo pretensiones ni ambiciones banales, que sólo busco la oportunidad de amarte como lo ha hecho nunca nadie, que no pretendo dañarte porque me lo han hecho y no es agradable, que me has dado los suspiros más bellos y las ilusiones más grandes, que tu amor y tu apoyo para mí se han vuelto indispensables

No me va a alcanzar la vida para agradecerte toda la revolución que has provocado en mí, pues es mi vida la que quiero compartir a tu lado. Y como eso del contexto verbal nunca ha sido mi mayor virtud, quisiera que leyeras estas letras que no son mías, son tuyas, pues tú las has inspirado, para que sepas que siempre te he amado y que no voy a desperdiciar esta oportunidad para demostrarte que valemos la pena, pero sobre todo:

Valemos la alegría, valemos la vida.