Como hermanas… Capítulo 3

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Siendo felizmente inoportuna.

Había pasado un mes ya desde que Ellie se hacía cargo de su hermano menor James, sentía que cada día que pasaba se volvía más pesado debido a que oficialmente él era ahora su hijo y debía encontrar la manera de trabajar y cuidar de el a la vez. Podía contratar una niñera pero tenía miedo de esta no le cuidara bien o vigilara como era debido y al final del día acabara llevando al menor en un ataúd; llámenle exagerada pero según las noticias eso ya había ocurrido y su corazón se detenía de solo pensarlo o imaginarlo.

Paranoica era tal vez la mejor palabra para describirla en ese momento. Nunca antes había estado más feliz de que le llegara un fin de semana, tardo poco en alistar al menor con un traje azul completo y un abrigo blanco, se veía adorable y podía apostar a que el menor también le agradaba ese atuendo por su enorme sonrisa y la manera en como agitaba su cuerpo de la emoción. Ellie por su parte iba vestida esa mañana con ropa casual y cómoda, un jean, una blusa y zapatillas deportivas.

Cerró la puerta la puerta tras ella, afuera hacía algo de frío gracias al Otoño que asomaba sus narices derribando todas las hojas de los árboles y tiñendo las aceras con sus colores cálidos. Camino exactamente seis cuadras y se encontró frente al portón de la casa de su hermana, abrió la puerta de la reja y entró, el patio de su hermana era bonito, nada espectacular pero permanecía bien cuidado el césped y los cipreses.

Una vez frente a la puerta logro escuchar algunos movimientos dentro de la casa, algunas risas y uno que otro sonido cómplice de alguna picardía para mayores. Ellie internamente conto buscando relajarse,” solo amigas y hermanas”, era lo que se repetía mentalmente una y otra vez para tratar de aminorar la ola de celos que arrasaba con ella.

Tal vez nunca antes se sintió más feliz de ser inoportuna al llegar de visita; observo cómplice a su hijo y beso su frente. Ella alzó su brazo y haciendo uso de su índice comenzó a apretar repetidas veces el botón del timbre hasta hacerse escuchar o hasta que le abrieran la puerta.

Julie al observar el insistente sonido del timbre se asomó con mala cara abriendo la puerta ─ ¿Qué demonios quiere estoy ocupada?─ Dijo rápidamente pero la cara de un bebé la hizo retroceder desconcertada, movió su cabeza a un lado para ver quien sostenía al menor y miró a su hermana con una sonrisa en el rostro llena de malicia.

─Buenos días Julie, hermana mía es una lástima que estés muy ocupada pues quería que conocieras a mi nuevo hijo James. Ya lo conocías anteriormente como mi hermano, pero ahora vengo a presentártelo como mi hijo.─

El corazón de Julie salto del susto ante la palabra hijo, giró sobre sus talones para observar a su novia al fondo que aún estaba esperando su mañana de pasión con ella. Se giró nuevamente a su hermana y la curiosidad la venció─ Pasa, tengo libre mi agenda─ Sabía que Margareth se enojaría mucho con ella por ello pero algo le decía que tras la sonrisa de Ellie había más que solo alegría, y es que las ojeras y la palidez de su hermana le decían mucho de lo que seguramente esta había pasado durante todo el mes que no la vio.