Cobardes

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Cobardes por no amarnos a tiempo, cobardes por tratar de «intentar» que esto funcionara, cuando en realidad hacíamos todo para perdernos, no fueron intentos fallidos, simplemente no fueron intentos. ¿Cuándo empezaste a llamar «infantiles» las cosas que en un principio decías que eran «especiales» en mí?

Monotonía, en eso nos convertimos. 

Necesito romper la lista de cosas por hacer contigo, tengo que crear una nueva, para mí, para mi futuro, no para el nuestro. Tengo que tachar un par de planes que tenía en mi vida en donde estabas tú incluido y tú debes tapar ese tatuaje con mi nombre. Necesito hacerme entender a mí misma que esto se acabó, que lo desgastamos, rompimos, estrujamos, pisoteamos, escupimos, manchamos.

Fuimos muy cobardes porque sólo nos sentamos a ver cómo es que se hundía esto, no quisimos tomar el timón. Todo el tiempo tuvimos excusas y pretextos para no amarnos de forma adecuada. En un principio era mi obsesión de «esto no está bien», después siguieron tus inseguridades, seguido de mi desesperación por controlar la situación, tus promesas falsas, mi dedo señalando todo lo malo, tu boca besando otros labios… Tuvimos mil excusas para no amarnos de forma adecuada. 

Cuando todo de pronto se veía bien, no podía ser, los dos estamos tremendamente locos y buscábamos esa adrenalina; de estar mal, de pelear, de echar culpas sin sentido alguno, para sentir que realmente éramos parte de esto. 

Tus drogas, mi locura, tu obsesión, mi frustración, tus celos sin sentido, mi falta de interés, nuestra nula comunicación.  Creímos que simplemente con esta conexión que teníamos no hacían falta las palabras, cuando eso fue lo que más nos faltó, el amor jamás fue suficiente, no supimos manejar tanto amor.

Cobardes por tirar la toalla, por decir adiós, por pretender ser amigos, por esta barrera, por esta distancia…

Por esta huida.