Casiopea

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No quiero lo típico contigo, todo lo contrario: quiero lo atípico. Quiero que no le encuentres sentido, que no nos encuentres sentido, pero quieras sentirme y acabes encontrandome. No es necesario que me busques, no pienso buscarte, simplemente quiero que nos tengamos sin tenernos realmente. No quiero que me pertenezcas, estoy segura de que yo nunca te perteneceré. No busco. No esperes de mi más allá de lo que tu mismo quieras dar. Quiero que me des, pero no que me regales. Tu eres tuyo aunque tus orgasmos sean mios. Quiero orgasmos y sudor, noches en vela y las consecuencias del día siguiente, quiero ojeras felices, sonrisas complices, picardía, juego, ansia, pasión, besos, caricias, mordiscos, recorrer tu cuerpo con mi lengua y la llema de mis dedos. Una caricia leve y un escalofrío. Quiero respirarte, inspirarte, en todo los significados de la palabra. Quiero silencios, no me resultan incómodos, y quiero charlas, nunca nadie me ha embobado tanto como tú solo con abrir la boca. Quiero que busques mi boca, y que la colmes de momentos. Quiero cicatrices de guerra y de amor, que reinventemos esto último si hace falta. Extráñame, yo lo haré. Quiero que pienses, que me pienses y nos pienses, sin comprometerte a nada por ello. No quiero compromisos. Quiero que latas, y latirnos. Que si lees esto, no simplemente leas. Bombea. 
Quiero frío solo si puedo monopolizar tu espacio, agarrar tu brazo y robarte tu calor. No te quejes, tienes de sobra.Que me repliques si hace falta, que me rechaces cuando lo sientas… pero, realmente, no lo llegues a sentir. Quiero desvanecer tu miedo, si tienes miedo; esclarecer tu duda, si tienes dudas; relfexionar respuestas si buscas preguntas. Conocerte hasta cada terminación nerviosa y cada centímetro de piel. Poner nombre a todos tus lunares aunque me lleve meses hacerlo.

 Morderte la nariz. 

Que me aprietes fuerte y clavarte las uñas, aunque duela un poco. Besarte el cuello y grabarlo a fuego. Oír tus quejas, y tus mil y un suspiros. Besarte las pecas. Escuchar tus latidos y anotar, minuciosamente, cuando se aceleran. Acelerarlos. Contarte un chiste una vez al año, y hacer intentos patéticos el resto de los días. Que me erices la piel… Ver alguna película  que te hayas negado a ver. Buscar constelaciones.
Que sonrías, sea cual sea la causa. Sea cual sea el justificante.

Quieres.

No busques lógica, ya la tienes.