Carta a mi novia

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Hace ya un tiempo estamos juntos, hace días que no te saco de mi mente.
Es triste discutir contigo, sentirte distante, no poder atenderte en todo momento y pensar que te estoy perdiendo. Tengo miedo si de pronto decides que no más, que esto ya no va; me aterra pensar en ti alejándote, en tu indiferencia, tus posibles idas y venidas, tu búsqueda de alguien más.

Todo este tiempo me he centrado egoístamente en mí, excusándome con el tiempo, el espacio, los días, cuanto puedo poner como pretexto lo hago, sólo que a veces no son pretextos. Las personas dicen que, cuando se quiere, se puede; yo diría que, por mucho que se quiera, en ocasiones no se puede, por varios factores, porque ocurre algo inesperado, porque los planes desaparecen en el olvido, porque ya no hay interés… Esto último me permite reflexionar. Yo no he perdido el interés en ti y menos cuando me resultó tan difícil confesarte cómo me sentía contigo y aquellos los nervios que me provocó tu silencio.

No he perdido el interés en ti, podrás decir lo contrario, porque a veces no recibes mensajes míos, o porque me encuentro fuera no contesto los tuyos, pero, ¡vamos! No sé si sea justo para ambos, que, de pronto soy yo quien tiene que buscarte, llamarte, decirte que te quiere, cuando te olvidas de mí por completo, cuando no me dices algo, cuando ni te preocupa cómo esté o me sienta. Hay días en los que te portas de manera egoísta, grosera, porque te digo que iré a dormir y me reclamas si no pregunto por tu día, por cómo te fue o sentiste.

Tus palabras me lastiman, entonces me desespero, guardo la calma y complazco tus caprichos, sin embargo, ¿por qué sólo yo? ¿Por qué no tú también te esfuerzas en ello? Dices que soy una molestia si me marcho sin decir nada, pero cuando estamos juntos me ignoras, sostienes el teléfono en la mano, justo para hacerme sentir peor.
Te lo dije antes y lo repito ahora: A la fuerza, ni los zapatos entran.

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Cariño, te adoro, eres la única persona a la que quiero y por suerte o por desgracia, la única a quien le puedo contar cosas graves de mi vida de las cuales nadie más se entera, pero cada día que pasa te siento más distante, distinta y sólo quiero decirte que, me he esforzado hasta este punto, en el cual ya no sé si deba seguir o quedarme…

Porque, al parecer, tú no quieres avanzar más.