Cada relación, merece el riesgo…

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Cuando miro atrás y veo con mayor detenimiento mi vida y las experiencias que he tenido, me enorgullezco de todo lo que he sido capaz de hacer. Sin duda, algunas de las lecciones más significativas han sido aquellas que me han hecho comprender que no importa lo que suceda, en cada nueva relación debes ofrecer siempre tu amor incondicional, sin reservas, porque al final del riesgo, si alguien te defrauda, sabrás que no fue por un error de tu parte, porque no tiene nada de malo entregarse completamente.

Las personas van y vienen por propia voluntad. En la mayoría de las ocasiones no tiene nada que ver con tus acciones. Si esa persona después de amarte, amanece un día y decide que ya no te ama más, es su decisión y no tiene nada que ver contigo. La sincronía en los sentimientos, en ocasiones, se desfasa y debes asumir que no es por ti, no tienes nada que ver. Compréndelo y tus hombros se librarán de un gran peso.

Generalmente el apego es el verdadero problema, sientes que es imposible continuar sólo. Estuviste dependiendo del cariño, atención y compañía de esa persona que ahora eligió seguir su camino sin ti. Si… se va definitivamente de tu lado, y tu reacción es entrar en pánico, te aterras, incluso, entras en shock… pero, ¿sabes?… pasará. Es como permanecer en abstinencia, pero del ser amado. Deberás sufrir las consecuencias pero pasará y tu vida seguirá.

¿Tú piensas que fue fácil para el otro el dejarte? ¿Tomar esa medida y olvidarte? ¿Dar vuelta a la hoja?… No, claro que no; el también sufrirá ese periodo de abstinencia de ti. Créelo, esto sucederá, quizá no enseguida pero tarde o temprano así será. Si te viene a la mente en este momento… ¿Cómo habrá de extrañarme, si ya está con alguien más?… No es así, no te equivoques; sin duda es una realidad que esté con alguien más, que se haya vuelto a enamorar, que esté recibiendo cariño, si, pero… en algún punto te extrañará, eso es un hecho.

 

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Las personas somos únicas e irrepetibles y esa persona que ahora está a su lado, no lo abrazará como lo hacías tú, no conocerá ese punto sensible que tú descubriste, sus labios no son los tuyos, no le hablará de la misma forma como lo hacías tú, no le tocará como lo hacías tú, su “te amo”, no será igual a tú “te amo”, el tono y la intensión serán distintas y él lo notará; tú has dejado huella, tu propia huella.

Lo relevante de todo esto es comprender, que se puede seguir viviendo sin ellos perfectamente. Que esas sensaciones y sentimientos de pérdida son pasajeros y lo más importante, te harán madurar y conocerte más. En esos momentos es cuando las personas crecemos internamente y nos reinventamos.

Subraya dentro de tu mente que siempre serás una persona independiente, eres un ser individual y autónomo. Nuestra pareja sólo nos complementa, viene a recorrer el camino en nuestra compañía, pero sin duda, en algún punto no estará más; sucederá por muchas razones, todas fuera de tu control. Cuando eso suceda debes estar preparado para aprender la experiencia.

Cada vez ama con más fuerza y profundidad a cada persona que se atreva a acompañarte en tu viaje, así permanezca únicamente una pequeña parte del camino. Debes también recordar, que cada pareja viene con una historia de vida, así como la llevas tú. Se consciente de que todos llevamos heridas y cicatrices del pasado, así como todos hemos dado y recibido golpes, unos profundos y otros superficiales, pero no menos importantes; siempre recuerda esto, y respeta el tiempo que cada quien necesita para sanar.

Deberás conducir cada relación de manera que todo lo que aportes sea mejor en cada ocasión. Date completo, no te reserves; en la reserva puedes perderlo todo. Esto se trata de ser valiente, el amor no es para cobardes, tendrás que librar verdaderas batallas.

Conocerás mucha gente, todas de diferentes tonalidades y debes estar seguro de algo: así creas que dos personas tienen el mismo tono, cada una tiene su propio matiz; así que disfruta cada uno y combínalo con el tuyo y mejoren juntos el color de la vida.

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Tú no eras ayer la misma persona de hoy, ni hoy, la misma persona que serás mañana. Cada día algo en ti cambia, así que reinvéntate para mejorar. Eres el cúmulo del total de tus vivencias, llevas contigo un poco de cada una de tus parejas y de cada persona con la que te has cruzado a lo largo de la vida.

Por todo lo anterior, si quien eres hoy, es debido a todas ésas personas, debes agradecerles eternamente. Encontrarás a la persona indicada para ti, aún contra todos los pronósticos y escenarios más desastrosos; ésto sucederá, sólo si sabes esperar y con toda la paciencia intentarlo cuantas veces sea necesario. No será tan simple y a veces no querrás seguir pero… ¿Quién dijo que sería simple? Recuerda que si eres perseverante, lo lograrás.

Sé feliz, aún sin pareja para que cuando llegue, pueda ver desde lejos el resplandor de tu belleza interna. Si caes, quédate en el suelo si así lo deseas, por el tiempo que para ti sea suficiente, para que cuando te levantes lo hagas convencido de que continuarás. Al incorporarte, tu posición será distinta, lo que tus ojos verán ahora será muy diferente. ¡Por favor! alza la vista, mira a tu alrededor y verás la cantidad de oportunidades que tienes, ¡hay un mundo entero esperando por ti!

Oblígate si es necesario, a continuar luchando. Decide hoy, ser feliz; solo un día a la vez. No te pido más que solo un día a la vez y mantén los brazos y el corazón abiertos, tú no sabes cuándo la persona indicada llegará y querrá tomar la medida de sus brazos y su corazón con los tuyos.

Y descubran entonces… que se encontraron, porque… Sus brazos y sus corazones ¡quedan a la medida!

 

Por: Laura Calderón