Cada noche entre tus brazos me hacía y me sigue haciendo sentir viva…

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“Las últimas horas habían transcurrido en otro mundo, un universo de roces, miradas que no entendía y que se comían la razón y la vergüenza-La Sombra del Viento.

El viento soplaba ligeramente, tal y como lo había hecho la primera vez que nos detuvimos a charlar en ese parque, aquel parque que solía visitar de niña, ese parque que sin imaginarlo se convirtió en uno de mis lugares favoritos.

Nos amparaba el anochecer, estábamos en el mismo lugar de siempre, rehuyendo la mirada del otro como de costumbre, pero una vez que nuestras miradas lograban encontrarse era imposible huir de nuestros deseos.

Al estar ahí tan cerca de todo lo que eres tú, me preguntaba ¿por qué esa chispa entre nosotros seguía estando ahí? ¿Por qué seguíamos volviendo a estar juntos pero sin estarlo como en un tiempo lejano lo estuvimos? ¿Era puramente atracción o aún había algo? Fuese lo que fuese nos estaba haciendo volver y comenzaba a convertirse en una adicción para nuestros corazones.

Una vez un amigo me dijo que es fácil estar junto a alguien que quieres, lo difícil es estar lejos.

Hasta que estuve contigo, logré entender aquello, era fácil estar contigo y fue complicado estar sin ti al principio, después, incluso para mi sorpresa dejé de extrañarte, sin embargo no dejé de quererte, nunca lo he hecho, pero eso tampoco me pesa ya,  dejé de fantasear con tu regreso permanente,  mis heridas han sanado.

Pero, siempre hay un pero, al estar cerca de ti es como si nunca nos hubiésemos separado, sigues siendo tú y sigo siendo yo, sólo sin estar realmente juntos. Cada noche entre tus brazos me hacía y me sigue haciendo sentir viva, logras despertar toda una revolución dentro de mí.

Tal vez por eso continúo volviendo por más de esa sensación tan encantadora y tan peligrosa al mismo tiempo, por esos momentos tan nuestros, por esos besos, caricias y abrazos que nos roban la voluntad.