Cada día dueles menos…

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Cada día, al despertar, quisiera verte a mi lado, como antes. Quisiera ser lo último que ves al dormir y la primera a quien saludas por las mañanas. La primera con quien te ríes y a quien deseas. A la mujer que llamas cuando tienes algo que contar o simplemente porque la extrañas.

Fueron años de sentirme contenta a tu lado, de que nada más bastaba, que todo era suficiente y con el amor de ambos podríamos superarlo todo. Pasamos muchas cosas juntos y siempre teníamos un motivo para reírnos, incluso de los malos momentos. Tu compañía era necesaria para mí, eras parte de mí y eso me hacía feliz.

No sé en qué minuto nos fuimos alejando. En qué minuto nuestros proyectos cambiaron y no lo conversamos. Cada uno se sumergió en sus trabajos, ya no teníamos tiempo para estar juntos, tus viajes por trabajo se hicieron más frecuentes y las conversaciones cada vez eran más cortas.

Las mañanas eran distintas, ya no veía esa luz en tus ojos, no estaba ese deseo al mirarme y en mí también se fue apagando.

¿En qué minuto nos dejamos de importar? ¿Cuándo nuestra relación pasó a un tercer plano? No lo sé. Seguimos en la rutina fácil de no aceptar que el final se acercaba, pero nos hacíamos mucho daño. Era doloroso ver en lo que nos convertimos. ¿Lo intentamos? creo no lo suficiente, ambos estábamos cansados y finalmente nos alejamos.

No hemos hablado en un par de meses y cada día hago lo imposible para sacarte de mi mente, no puedo quedarme esperando a que regreses, debo continuar con mi vida, pero quisiera que fuera como antes, quiera que fuésemos como antes. Sin embargo, con el tiempo tu recuerdo cada vez es más vago y tus silencios menos angustiantes.

No te olvidaré, pero cada día dueles menos.