Busquemos a la persona real, no a la ideal…

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¿Por qué?… Lo diré de una manear muy cruda, pero sabemos que es cierto, la persona ideal no existe, ella solamente vive en nuestra imaginación, en aquello que deseamos para nosotros si nos encontráramos en un mundo perfecto.

Ya lo sabemos y  por más que busquemos, por más que lo intentemos, no la vamos a encontrar… Idealizamos. No sólo a la persona, sino soñamos con «la» relación excepcional, esa en la que nos quieren con nuestros defectos y olvidamos los de la otra persona, o peor aún, la historia se convierte en un «tú cargas con mis defectos pero los tuyos no los tolero». ¿Se dan cuenta de esta incongruencia? ¿Cómo es posible que exijamos una relación así?; «me tienes que querer como soy» solemos decir, y la palabra «pero» llega cuando no toca aceptar lo bueno o mejor dicho lo malo de nuestra pareja.

Primero que todo, aceptemos que no vamos a encontrar una relación así. Nos ponemos estándares que llegan a caer en lo ridículo, nos olvidamos de que somos humanos y podemos equivocarnos, tropezar una y otra vez, pero eso no quiere decir que el éxito no toque a nuestra puerta, tenemos más cosas buenas que malas por compartir.

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Después, cuando tengamos todo esto muy claro, ahora sí imaginemos a esa persona que vendrá a llenar muestra vida de alegría y felicidad, pero siempre debemos mantener los pies en el piso, claro que es válido ponerle atributos que nos gustaría que tuviera nuestra pareja, pero pensando que puede no ser así, mejor tener en cuenta que no es perfecto, y no elevar a esta persona hasta llegar a ponerlo en una categoría superior de lo que en realidad es.

Teniendo en cuenta lo anterior, evitaremos desilusionarnos, y no caeremos en el grave error de atribuirle cualidades extraordinarias cuando sólo son personas ordinarias como tú y como yo. Con todo esto no digo que jamás vayas a encontrar a tu complemento, porque seguramente sí lo hagas, sólo que al no idealizarlo, lo amarás aún más, lo amarás en la diferencia, en la individualidad, lo amarás por lo que es y no porque lo que soñaste que fuese.