Buscando en el escombro de los recuerdos

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«MUCHAS PERSONAS PUEDEN VIVIR EN TU CORAZÓN, PERO NO EN TU VIDA»

Hace unos días leí esa frase e hizo retumbar mi corazón, lo sacudió de manera que me pregunté:  ¿en cuántos corazones vivo?  y  ¿cuántos amores inconclusos viven en el mío?

Afortunadamente para mí sólo vive uno, el que ahora tengo a mi lado y no es inconcluso, lo estoy viviendo y respirando día a día, pero después me consterné al pensar en aquellos que dejé un buen recuerdo y no es que sea la mujer maravilla, sí soy una maravilla de mujer, pero no tanto como para ser el huésped en un corazón que me ama en silencio y que no puede olvidarme.

¿Te has puesto a pensar cuántos amores están viviendo en tu corazón y ya no están en tu vida? ¿Por qué los conservamos como si fueran a regresar? No culpo a aquellas personas que quieren guardar ese amor aunque no lo puedan vivir y disfrutar, pero entonces: ¿por qué insistimos en buscar en los escombros de los recuerdos? encontrando migajas de un amor que ya no existe o que no sabe si quiere estar a mi lado.

No hay duda que muchos amores están destinados a pasar en nuestra vida, pero no todos se quedan, no todos se aferran o permanecen, por mil razones; cada uno las conoce, y es difícil amar a quien no querías amar, estar con quien no soñabas vivir, besar a quien no deseabas besar, mintiéndole al corazón no sólo el de esa persona, sino también al tuyo.

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¿Qué recuerdos?, ¿qué escombros no hemos limpiado?, qué ganas de que estuvieran vivos, qué ganas de tenerlos como siempre quisimos, ¡sin final!… Qué ganas de no seguir engañando; cuando buscas en los escombros, es porque ese amor no concluyo cómo querías, porque no debió terminar o porque jamás debió empezar. Cuando buscas en los escombros es porque tu presente necesita saber de ese pasado, ¿qué sigue ahora si sigue en mi ayer? ¿qué sería si estuviera aquí?

No entendemos que la gente pasa por nuestra vida con un propósito y no siempre es quedarse; lo que nos enseña lo entendemos después, cuando alguien llega a nuestro lado provocando un terremoto que no derrumba, un terremoto que nos estremece hasta el alma y que nos ayuda a sacar lo que ya no debe estar ahí; asegúrate que si dices «hasta nunca» que sea para siempre.

No busques tesoros en lugares equivocados, no conserves lo que ya no existe, no importa cuántas personas pasen en tu vida, porque de todas ellas, las mejores se quedan y de las mejores que están, hay una sólo una que te enseña porque es la última persona en llegar a tu camino y encontrarte sólo  para quedarse.