Basta de ti… Ni uno más

0

Me llegó un correo de él y no sabía qué decir; luego de unos minutos de pensar en qué responderle, tomé la decisión más grande de mi vida.

Si no sabía que responder, era porque no quería responderle y esto a su vez era porque ya no quiero saber de él; pero… ¿Cómo le pides que no mande ni uno más?

Esa era le verdadera incógnita, el problema en mi cabeza ya no era pensar en una respuesta a su correo, era en cómo le pediría que no mandara ni un correo más y es que me había decidido a no querer saber mas de él, a no verlo, no escucharlo y no recibir más e-mail a su nombre.

Había logrado esto alejándome físicamente de él, cambiando mi número para no recibir más llamadas suyas y al no haber más llamadas no habría más preguntas, no estaría su voz presente, no estaría él; pero el nuevo problema eran los correos y es que debía admitir que su correo me había tenido con una estúpida sonrisa todo el día y era precisamente eso lo que me molestaba, porque sabía que la única forma de ponerle un alto a todo esto era de frente y con la cara en alto… Pero no podría.

Si con un simple correo tenía el poder de ponerme nerviosa, feliz y temerosa al mismo tiempo, sabía que teniéndolo de frente las cosas serían peores y esa era justamente el arma que él necesitaba para saber que aún me tenía, que aún en el fondo de mi corazón y mis pensamientos era suya y no podía darle ese lujo.

Decidí hacerlo cobardemente, bloqueándolo en el correo, bloqueándolo de mi vida, pero no pude bloquearlo de mi mente.

Ya no recibí ni uno más, pero aun así todos los días pensaba en él; lo pensaba camino al trabajo, en la oficina, al despertar, antes de dormir y todas las noches dormida soñaba que lo pensaba.