Arquitecto de un extraño sentimiento

0

No es una noche cualquiera, la lluvia y la melancolía te incitan a pensar y reflexionar sobre qué es lo que quieres.
Llevas un tiempo con una sensibilidad que arde como estrella solar, sensibilidad que te incita a sollozar, a querer gritar, pero no sabes qué palabras utilizar. Entonces tomas una hoja de papel y comienzas a escribir con la intención de permitir dejar fluir ese sentimiento que no olvidas, que aún está presente en tu existir.

Un par de melodías acompañan aquel cigarro que fumas mientras la inspiración toca lo más profundo de tu interior, y es que la pregunta correcta la formulabas hace unos días al cuestionar sobre dónde esta el amor. Un sentimiento que te provoca una sensación de hueco a la razón, un sentimiento que odias con tanto rencor.

Llegó la hora de buscar un nuevo amor, alguien que mediante un abrazo reestructure cada una de las piezas de ese ajetreado corazón, una persona que te llame la atención, que se enamore de todo defecto y toda virtud que constituyen tu ser, que te permita crecer tomados de la mano hacia el mismo destino. Alguien a quien le compartas tus más íntimos miedos, y a pesar de tener las armas para destruirte, sólo se dedique a besarte, a mostrarte que la felicidad empieza por uno mismo.

Alguien que te recuerde quién eres por si un día te pierdes, un amor que te devuelva el brillo de los ojos y lo percibas cuando veas fotos, un amor de esos que se enamoran mediante cartas, canciones y flores, que se sonrojan cuando mirándolas les tomas la mano y lanzas la peligrosa, pero también esperada frase: «Te amo».

Una persona que te devuelva la sonrisa sincera que te caracteriza, que te obligue olvidar lo que es fingir, que te acompañe en tus triunfos y fracasos, que entienda que a veces es importante conservar su espacio, que te diga te extraño, que no dude del afecto que tienes hacia él/ella, aun cuando no alcancen un acuerdo. Alguien que se enamore de tus alas y que de vez en cuando vuelen de la mano, soñando y compartiendo lo que siempre han anhelado.

Miras al techo, estás sollozando y no por dolor, sino que estás esperando una señal que te diga qué persona es la mejor, y no porque esté dotada de perfección, sino porque te ayudará e impulsará a dar lo mejor.

El tiempo ha pasado y las cosas han cambiado, esta vez empezar a conquistar es lo que estás esperando, pues unos bellos ojos encienden el fuego de tu pasión, un amor puro duerme en tu interior, buscando el momento, la persona y el tiempo indicado para liberar lo que desde hace rato sentías enterrado…

Un abrazo que junte cada uno de los pedazos del corazón, que un día fue destrozado.