Ahorita no… Ya no

0

Esta es una de las primeras cartas que te escribo desde lo más profundo de este sentimiento, tan desolador, asfixiante y «ridículo», como lo llamaste aquel día. Hace poco estabas a mi lado y, sinceramente, te extraño.

He dejado de lado ilusiones y pensamientos que te agradaban, estoy luchando por mí, por salir de este hueco. Llevo un pie fuera. Te escribo, no porque esté rogando volver, lo hago para no hablarte, llamarte o enviarte algún mensaje deprimente de los que tanto me gusta agregar. Te escribo porque es una manera de decirte todo sin necesidad de llorar frente a ti, o escuchar tu risa ante mi decadencia, escribo porque necesito que me escuches como antes, y necesito tus brazos para llorar, pero no quiero gritarlo y lo digo en silencio, con estas letras necias que me envuelven.

No deseo que vengas… LO NECESITO, aunque sé la respuesta sin decirlo siquiera, no vendrás. Estarás con esa persona que consiguió alejarte de mí, supongo que estás feliz. En fin…

Te extraño, te extraño y me amo lo suficiente como para no ir tras de ti, por eso estas letras se encargan de enunciar mi silencio…

Pero, sobretodo, de guardar el secreto que me llena desde que te marchaste.