¡Abrazado a un recuerdo!…

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«Como quisiera que estuvieras aquí, ahora.
Quiero sentir tu presencia, como aquel día.
Quiero volver a sentir tu calor, volver a mirar tu sonrisa.
Más sé que es imposible, porque tú ya no vendrás a mí.

Y me quedo con la satisfacción, con la seguridad, de que una vez te tuve a mi lado.
Con los recuerdos que para bien o para mal me has dejado.
Seguiré tratando de sanar la herida, y trataré de llenar este vacío.

Pero esta vez ya sin ti, porque al fin te dejaré ir.»

La mayoría de las personas, en algún momento de nuestras vidas; pasamos llorando a aquél amor que se fue, y nos dejó el alma llena de recuerdos.

Por lo que fue, por lo que no pudo ser y que ya no será. Acabamos tan desgastados, reviviendo día a día todos aquellos momentos que pasamos juntos. Y cuestionándonos, ¿porqué sucedieron así las cosas?, muchas veces culpándonos, y al mismo tiempo justificando lo que pasó; con el famoso si hubiera hecho esto o aquello.

Tenemos que entender que las cosas suceden, porque van encaminadas hacia una causa, todo tiene un porqué y un para qué. Aun así, nos unen los lazos más cercanos a los que amamos; no somos dueños de sus sentimientos, ni de sus vidas. El dejarlos ir será un proceso doloroso pero sano; para el que está y para el que ya se ha ido.

¿Por qué no quiso quedarse?

Tendrá un motivo. No te lastimes más, soñando con algo que no está en tus posibilidades; no pierdas tus días atada a una persona o cosa que ya no podrá formar parte de tu vida. Porque hace tu camino más doloroso, no vivas abrazado a un recuerdo. Aprende a soltar, a decir adiós, porque así como muchos se han ido, también muchos llegarán.

La Despedida

»Te digo adiós, y acaso te quiero todavía. Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste… No sé si te quería… O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco, me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco; pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero al quedarme solo, sabiendo que te pierdo… tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso con esta despedida, mi más hermoso sueño muere dentro de mí…
Pero te digo adiós, para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti».

-José Ángel Buesa.